Andrés López quiere envejecer tarde

CARACAS (AP). Los chistes de Andrés López reflejan con éxito la sociedad de su país, pero los venezolanos también parecen identificarse. El comediante colombiano extendió dos semanas las funciones de su show "La pelota de letras" en Caracas y sigue recibiendo invitaciones de otras ciudades.

López, quien desde hace tres semanas se presenta a casa llena viernes, sábado y domingo en el Teatro Municipal, pasará dos fines de semana más haciendo reír desde las tablas con su chistes generacionales, varios de ellos relacionados con el uso de Internet y las nuevas tecnologías, y en el que produce casi un centenar de sonidos con la boca y canta a capela más de una treintena de canciones.

El ingeniero, antropólogo y educador comenzó a ganarse la vida exclusivamente como humorista en 1990. No obstante, logró comprarse su primera computadora entreteniendo al público con sus "cuentos", como se refiere a sus experiencias y anécdotas, cuando era un estudiante universitario.

"Siempre he vivido del cuento", dijo a la AP el comediante de 37 años en una entrevista reciente. "Necesitaba el computador para escribir los cuentos" y ahora "echo el cuento de eso", añadió con la risa fácil y sonora.

A López la comedia lo atrapó de niño, cuando miraba a su ídolo, el extinto chileno Lucho Navarro, creador del Festival del Humor en Colombia junto al presentador de televisión Alfonso Lizarazo.

"Era y es único, como Lucho Navarro no hay dos", expresó el también admirador del mexicano Roberto Gómez Bolaños (Chespirito), la estadounidense Lucille Ball y otros "grandes" que lo han inspirado a través de los años.

Según la Revista Semana una de las 40 personas de 40 años o menos más influyentes de Colombia, López debutó con "La pelota de letras" en abril del 2004 y desde entonces no ha dejado de presentar la rutina, incluso luego de grabar el DVD, que ha vendido miles de copias.

Su éxito, sospecha, radica en que ha aplicado sus estudios al arte que practica tratando de identificar al público que lo sigue, "tomando nota, como un diario de campo, como lo hace un buen antropólogo... de todo lo que está sucediendo a mi alrededor".

"A la gente le encanta verse reflejada de una manera que la validen, que validen lo que está pasando, eso creo que le gusta mucho al público", indicó.

Se inclina más por este tipo de comedia porque su vena social busca "aportar algo". Respeta, empero, a los que se dedican al humor político.

"En ojos de un comediante cualquier cosa del universo es susceptible a volverse divertida, pero yo no puedo hacer humor político porque tendría que leerme todas las revistas de noticias políticas todos los días del año y no. ¡Yo quiero envejecer tarde!", exclamó entre risas.

"(El filósofo francés) Voltaire decía que la comedia es la única manera de decir la verdad sin que lo maten a uno. (Pero) eso no es aplicable en Colombia", donde a veces la "risa se esfuma", agregó en referencia al periodista y humorista Jaime Garzón, asesinado en su país en 1999.

Saldó el tema con una sonrisa y una afirmación tajante: "Algunos gobiernos son cómicos... hay gente que hace comedia de la gobernabilidad".

López, quien mezcla el humor con técnicas de mejoramiento personal, tendrá al menos tres encuentros con estudiantes universitarios al terminar su ciclo en el Teatro Municipal.

La pelota de letras es una bola de caucho con la que jugaban los niños de Colombia en los años 70. Y aunque López va adaptando el espectáculo homónimo según el público que visita, sin cambiar nunca su emblemático vestuario de chaqueta roja, camiseta blanca y jeans, "('La pelota') es un juguete común a todos", con lo que todos pueden identificarse.

"Entre el público y yo, yo soy el que se para... Básicamente lo que sé hacer es pararme en un escenario y hacer reír a la gente", dice quien ha ofrecido centenares de funciones tanto en su país como el extranjero.

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