Astrid Klisans revela en las redes sociales el lado más ¨duro¨ de la maternidad

La diseñadora y modelo Astrid Klisans, esposa de Carlos Baute, se ha destacado tradicionalmente por el entusiasmo y el optimismo que irradia en las redes sociales cada vez que se pronuncia sobre los entresijos de sus experiencias en la maternidad, como demostró esta misma semana al deshacerse en halagos hacia sus dos retoños, el pequeño Markuss (1) y la recién nacida Liene, al tiempo que celebraba el momento de plenitud personal y familiar que compartía con su afamado marido.Sin embargo, la letona ha dejado ahora patente a través de su perfil de Instagram que su vida doméstica no es ni mucho menos tan idílica como pudiera parecer en un principio, desmontando a base de curiosas -y divertidas- anécdotas la imagen algo edulcorada que ella misma se encarga de transmitir en ocasiones sobre su condición de madre.

"De aquí directamente al autolavado", ha bromeado en la última publicación que ha compartido en su cuenta personal, en la que aparece una imagen de su primogénito que le retrata hasta arriba de pintura después de una intensa sesión de arte en su casa. Más allá de las dificultades a las que se tenga que enfrentar para eliminar todas las manchas de su ropa, al menos Astrid se aseguró de cubrir bien el suelo para evitar que el estropicio se extendiera a otras zonas de su hogar.Cierto es también que los efectos que se desprenden del lado más creativo de su pequeño son meramente anecdóticos en comparación con las "noches sin dormir" que de vez en cuando le brinda su adorable Liene.

No obstante, y teniendo en cuenta que ya ha vivido situaciones similares con su primer hijo, Astrid sabe cómo recuperar la energía y la cordura después de una velada en la que prácticamente no pudo cerrar los ojos: mimarse con un relajante baño de espuma y sales."Después de una noche en vela ahora toca recuperarse", explicaba hace unos días en la misma plataforma junto a una imagen de su bañera casi a punto para el comienzo de tan revitalizante tratamiento.Al margen de estos contratiempos puntuales, tanto Astrid como Carlos aseguraban esta semana que se sentían tremendamente afortunados de estar viviendo una paternidad relativamente apacible y llevadera, ya que mientras Liene se caracteriza por ser un bebé "tranquilo" que llora poco o casi nada, su hermano mayor se ha encargado personalmente de asistir a su madre con los cuidados de la niña.

"La primera reacción de Markuss al ver a Liene fue como de sorpresa, yo creo que no entendía que era una personita, y cuando [Liene] empezó a llorar se le quedó mirando con mucha curiosidad, y luego quiso tocarle súper duro. Entonces tienes que tener cuidado porque no le quieres regañar, sino corregirle en positivo. Pero al cuarto día ya le estaba dando cariño, no sabe besarla bien, pero le pone la cabeza. El otro día me trajo una mantita y un chupe para ella y tuvo gestos super bonitos. Y como ella es tan tranquila, nos permite vivir esta experiencia con él y sin que nadie le baje de su trono", contaba a la revista ¡Hola!

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