Bella Thorne apenas tenía 200 dólares en el banco tras abandonar Disney

En 2016 la entonces estrella Disney Bella Thorne cortó por completo los lazos que la unían a la factoría para la que había trabajado durante más de seis años al frente de la serie 'Shake It Up' y otros proyectos paralelos con el único objetivo de tomar las riendas de su carrera y, de paso, librarse de esa imagen políticamente correcta que debía cultivar durante su etapa en la compañía.Lo que no se esperaba la entonces joven de 18 años era que esa decisión sería bastante más arriesgada de lo que había previsto: no solo al colocarla en terreno inexplorado a nivel profesional, sino porque para empeorar la situación no contaba con el colchón financiero que esperaba.

Tal y como ha desvelado ella misma en una entrevista a Los Angeles Times, en aquel momento descubrió que tan solo contaba con 200 dólares a su nombre a pesar de que llevaba trabajando desde los nueve años.

La única explicación que la intérprete ofrece respecto a cómo acabó en esa situación y quién o en qué se gastó su dinero es bastante críptica: "Ya sabes dónde fue a parar...", afirma cuando se le pregunta al respecto, aunque la publicación apunta que podría referirse a la conocida como ley Coogan, que obliga a los empleadores a retener el 15 por ciento de las ganancias brutas de un menor para prevenir que vaya a parar en su totalidad a manos de sus tutores legales.

"Jamás me imaginé que las cosas acabaría así, pero otra parte de mí pensaba: '"Venga, Bella. Échale un vistazo a tu vida. No seas ingenua, en el fondo sabías que algo no iba bien", añade al respecto, en una mención a los muchos obstáculos que tuvo que superar en su infancia y adolescencia: desde los abusos sexuales que sufrió a manos de un hombre adulto cercano a su familia a la inesperada muerte de su padre cuando tenía 9 años.

En lugar de tirar la toalla o tratar de alargar su etapa Disney -como ha hecho su compañera de reparto Zendaya- para mejorar sus finanzas, Bella decidió seguir adelante y empezar a buscar nuevas fuentes de ingresos: en primer lugar, se mudó con su entonces novio Gregg Sulkin para ahorrar dinero en alquiler y comenzó a construir un imperio en la esfera virtual que finalmente le permitió costear su primera vivienda, una mansión en Los Ángeles con una ecléctica decoración, y gran parte de su actual estilo de vida.

"Instagram es un trabajo más para mí, al cien por cien. Yo empecé en esto cuando tenía 18 años, con 200 dólares en mi cuenta y poco más. Y un año y medio después conseguí comprarme esta casa. Ha sido todo gracias a las redes sociales", aseguraba recientemente en un vídeo para Vogue en el que revelaba incluso las cifras que manejaba: "Un post pueden ser unos 65 de los grandes. Y publicar una 'story' varía entre los diez y los veinte mil; y en Snapchat es lo mismo".

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