Chavela Vargas canta en un homenaje en México

MÉXICO (AFP). Tras un largo silencio, a sus 90 años Chavela Vargas, la cantante nacida en Costa Rica pero mexicana por adopción, se animó a interpretar "Volver, volver" ante un público emocionado, que la ovacionó en un homenaje organizado por el gobierno de la Ciudad de México.

La noche del martes, la cantante apareció en el escenario en silla de ruedas, con lentes obscuros y las manos entrelazadas sobre las rodillas para escuchar en voz de sus amigos las canciones mexicanas que ella internacionalizó, recordar sus andanzas con la pintora mexicana Frida Kahlo y las parrandas con el compositor mexicano José Alfredo Jiménez.

"Quién iba a decir que tú y yo íbamos a ser personajes distinguidos" en este homenaje, bromeó el cantante español Joaquín Sabina en un mensaje grabado en video desde España, quien le dijo que sigue "soltero en espera de que te quieras casar conmigo".

La homenajeada se rió, y escuchó luego al escritor mexicano Carlos Monsivais, quien recordó cómo empezó la "leyenda negra de Chavela". Monsivais contó que conoció a la cantante el día del sepelio de Frida Kahlo, cuando Vargas se apareció con jorongo (poncho) y calzón de manta (pantalón ancho), como acostumbraban vestirse los indios mexicanos.

"Chavela supo vivir como le dio la gana, en una época en la que a nadie sabía darle la gana", apuntó Monsivais, quien la acompañó arriba del escenario del mítico Teatro de la Ciudad las casi dos horas que duró la celebración.

El compositor mexicano José Alfredo Jiménez y su esposa descubrieron a Chavela cantando, cuando aún era muy joven, en una esquina de Insurgentes, una de las principales avenidas de la Ciudad de México.

A partir de entonces, José Alfredo y la cantante se convirtieron en amigos inseparables hasta el día en que el compositor murió, dejándola en "una soledad extraña", según describió Vargas la noche del martes.

Entre canciones vernáculas transcurrió el homenaje en el que la joven cantante de baladas Julieta Venegas actuó y le agradeció por "expresar nuestros días con tu amor".

"Para los males del cuerpo el médico, para los males de la mente el sacerdote, pero para los males del alma y del corazón Chavela Vargas", dijo la cantante oaxaqueña Lila Downs, antes de interpretar "Paloma Negra" con una guitarra entre los brazos.

El cineasta español Pedro Almodóvar, el gran ausente en este homenaje, recordó, a través de un video, el día que se presentó con Chavela Vargas en un teatro de Madrid y vio que la cantante besaba el piso en el que antes había cantado la francesa Edith Piaf.

Después de ser testigo de eso, Almodóvar optó por besar el piso en el que cantó Chavela, según relató él mismo.

"Chavela abre los brazos en el escenario como nadie, yo creo que no hay un escenario suficientemente grande en el mundo como para Chavela", señaló Almodóvar, quien aseguró que el día que sus biógrafos hablen de su profesión le gustaría que empezaran diciendo: "Pedro Almodóvar, presentador oficial de Chavela Vargas".

"No soy de aquí ni soy de allá", es la canción que la argentina la Negra Chaya le regaló a Chavela en reciprocidad por haber recibido la misma melodía de Vargas en un concierto en Salta, Argentina, hace cinco años.

La intérprete mexicana Eugenia León cerró el homenaje y la cantante española Alaska, quien confesó que prácticamente "se coló" en la celebración, pronunció unas palabras.

Al final de la noche todos los artistas invitados subieron al escenario para cantar con el público "Las Mañanitas", canción con la que los mexicanos celebran los cumpleaños y que Chavela también acompañó emocionada.

"Este amor apasionado anda todo alborotado por volver", empezó a cantar una voz a capella, que como en las parrandas de antaño se negaba a terminar esta última fiesta. Entonces Chavela tomó el micrófono y dejó oír su voz en todo el teatro que estalló en gritos y aplausos.

La silla de ruedas "sólo es un paréntesis" en mi vida, dijo al prometer que en dos meses estará caminando. "Hasta la muerte", mencionó alguien por ahí. "¿Y quién es esa?", respondió la festejada. "La muerte", repitió la voz. "Pinche vieja", espetó Chavela.

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