Clinton llega con anticipación a boda de su hija Chelsea

RHINEBECK, Nueva York, EU (AP). Bill Clinton llegó el viernes por la tarde a la pequeña población en el norte del estado de Nueva York donde se casará su hija, atrayendo a una enorme cantidad de personas mientras continúan fuera de la vista pública las preparaciones para la boda.

El ex presidente, luciendo en buena forma física y relajado vistiendo pantalones vaqueros y una camisa negra, recorrió algunas calles acompañado por guardias de seguridad desde la principal intersección del pueblo hasta el restaurante Gigi Trattoria.

Ante las preguntas que surgían entre la enorme multitud que atrajo su presencia, Clinton respondía rápidamente sin parar.

¿Cómo está?

"Todos estamos bien"

"Nos encanta aquí. A Chelsea también le encanta", agregó.

¿Cómo está ella?, surgió la pregunta por ahí.

"Está bien", contestó.

Chelsea Clinton y su novio de hace mucho tiempo, el banquero de inversión Marc Mezvinsky, prevén casarse el sábado por la noche en una ceremonia a la que asistirán entre 400 y 500 personas en la lujosa Astor Courts, una finca en la panorámica ribera este del río Hudson.

Durante semanas, y hasta el viernes, abundaron los rumores respecto a la boda, incluido el que señalaba que Rhinebeck era un señuelo confeccionado por Chelsea, quien rehuye la presencia de medios de información, y que la boda sería en otro lugar.

La aparición del ex mandatario refutó toda teoría de un plan para desviar la atención.

¿Y qué piensa él de quien pronto será su yerno?

"Me agrada mucho", señaló el popular demócrata, saludando a más gente con cada paso que daba. "Realmente me agrada. Lo admiro. Hillary siente de la misma manera", indicó refiriéndose a su esposa, la actual secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, madre de Chelsea.

La presencia de un ex presidente cautivó a mucha gente en la multitud. Para que quede constancia, el condado de Dutchess, al que pertenece Rhinebeck, votó por Clinton y su compañero de fórmula electoral Al Gore en 1996.

"Pensamos que fue grandioso que caminara por aquí", comentó Carol Chestney, de Rhinebeck. "Pudo haberse estacionado justo afuera (del restaurante). Luce estupendo", agregó.

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