Corinna niega haber buscado "visibilidad" por medio del rey Juan Carlos

Han pasado cerca de cuatro años desde que la aristócrata alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein concediera una extensa entrevista a una revista española con el único objetivo, en sus propias palabras, de aclarar el sinfín de malentendidos y conjeturas maliciosas que había suscitado su amistad especial con el entonces rey Juan Carlos de España.

Ahora, sin embargo, la empresaria y activista -quien recibió su título de princesa por su fallido matrimonio con el príncipe Casimir zu Sayn-Wittgenstein- ha roto su silencio una vez más para defender su honorabilidad y, sobre todo, para dejar claro que jamás trató de aprovechar el tirón mediático asociado a los rumores sobre su posible relación con el monarca para ganar notoriedad en la escena pública española.

"Es un episodio que asumo, pero que se amplifica y se utiliza de manera inadecuada. No quería esa visibilidad, decidí hacer algo positivo en beneficio de la filantropía", asegura ahora a la revista francesa Point de Vue para insistir en una idea que, quizás debido al intenso debate que en 2013 generaba su figura, no caló del todo en una opinión pública deseosa de conocer la verdadera naturaleza de sus vínculos con el soberano.

Al margen de las habladurías sobre su posible romance con don Juan Carlos, con el que colaboraba en calidad de asistente durante algunos de los viajes de representación del monarca en el extranjero -haciendo uso para ello de sus contactos con empresarios y otros aristócratas-, Corinna sufrió un escrutinio exhaustivo por parte de los medios de comunicación españoles a cuenta de su supuesta interferencia en asuntos de estado ligados a la institución monárquica, unas especulaciones que explican precisamente por qué la alemana se vio obligada a pronunciarse públicamente.

"Hablo ahora porque tengo que defenderme, ya que mi silencio se estaba malinterpretando. Estas serán las últimas declaraciones que haga, porque mi deseo es recuperar el anonimato", iniciaba su alegato en conversación con la revista ¡Hola!, para afirmar a continuación que le "dolieron" profundamente las informaciones que la señalaban a ella como la "amante" del rey.

"Ha habido momentos de mucha presión, en los que lo he pasado mal, pero estoy preparada para mantener la compostura y la integridad. Siento un profundo respeto por el rey y el [entonces] príncipe [Felipe]. Las especulaciones que siguieron al viaje a Botsuana me dolieron. Fueron innecesarias y dañinas", apuntaba en la misma conversación para denunciar la hostilidad recibida por parte de la prensa y también proveniente de ciertos grupos políticos que no dudaron en exigir al gobierno que investigara el vínculo entre Corinna y la fundación Nóos -la sociedad que utilizó el yerno del rey Iñaki Urdangarin para enriquecerse ilícitamente- y el papel que habría jugado la princesa en las presuntas "gestiones" realizadas "en favor de España".

El nombre de Corinna zu Sayn-Wittgenstein saltó a la esfera pública en 2012 en el marco de una de las mayores polémicas protagonizadas por la casa real española, la cacería de elefantes en la que participó don Juan Carlos sin haber sido notificada a las altas instancias del estado y en medio de una ola de recortes presupuestarios que tuvo un efecto devastador entre los sectores menos pudientes de la población.

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