David Alvarez, 15 años, un Tony y mucho sacrificio

NUEVA YORK (AP). A los ocho años se dio cuenta de que podía bailar. A los 11 obtuvo una beca del American Ballet Theater y a los 15 se alzó con el premio Tony al mejor actor de una obra musical.

David Alvarez, uno de los tres "Billy Elliot" que conquistaron el máximo reconocimiento de Broadway con el musical, ahora puede reírse de los llamados "amigos" que de pequeños se burlaron de su amor por el ballet.

"Siempre pasa, pero esos no son amigos. Si fueran amigos no estarían haciendo eso", dijo el adolescente nacido en Montreal de padres cubanos, de buen humor y en muy buen castellano. "Al principio en la escuela decía que iba a práctica de fútbol y me iba al ballet. Ya después no me importó, hacía lo que me gustaba".

Ataviado con pantalón negro y camiseta blanca momentos antes de un ensayo en el Teatro Imperial, donde la obra inspirada en la película homónima del 2000 se presenta desde hace poco más de un año, Alvarez se toma unos minutos de su apretada agenda para la entrevista, a la que llega sonriente tras correr de un lado al otro del teatro.

"Siempre fui muy bueno en 'sports' (deportes)... Pero mi mamá (quien fue actriz de teatro en Cuba) tenía miedo que pudiera romperme algo... y me puso en algo físico pero con arte", dijo de sus comienzos en la danza en su natal Canadá.

Su entrenamiento "serio" de ballet comenzó a los ocho años, tras mudarse con sus padres y sus dos hermanas a California por el trabajo de su papá, un bioquímico.

"Vi que tenía bastante talento", reconoce el joven, quien en el 2005 hizo una prueba con el American Ballet Theater y llevó a su familia a mudarse de nuevo, esta vez por el futuro del muchacho.

"Mis padres valoran todo lo que tengo y me apoyan mucho", comenta agradecido. "Mis hermanas están siempre muy contentas de mis logros", dice de las jóvenes, de 20 y 10 años.

Alvarez cursó estudios en una escuela regular hasta 5to grado. Desde entonces, estudia con tutores en su casa.

"No me arrepiento", responde a una pregunta sobre el cambio en su método de estudios.

"'Home-school' (estudiar en la casa) es bastante buen programa para gente que está haciendo este tipo de cosas. Si fuera a una escuela regular no podría hacerlas", explica el quinceañero, quien también tiene dos años tomando clases de piano clásico en la Escuela de Música 92nd Street Y.

Y con una madurez mayor a la de sus años admite: "Hay que sacrificar mucho. Si quieres estar haciendo esto no puedes estar saliendo con tus amigos y hacer las cosas que hacen otros niños".

"Pero cuando llegas", acota con una dulce sonrisa, "vale la pena".

Hoy en día sus amigos son sus compañeros de "Billy Elliot", además de otros alrededor del mundo que no puede ver cada vez que quiere.

Para "Billy Elliot", la obra con música de Elton John sobre el hijo de un minero británico que sueña con ser bailarín, Alvarez requirió de un fuerte entrenamiento.

"Nunca había cantado, actuado, tapeado, hecho gimnasia", relata.

Pero por más dura que fue la preparación física y vocal, lo más difícil que le ha tocado hacer, no sólo para esta obra sino en general, fue el acento británico.

"Me fue bien duro", recuerda, explicando que pese a haber vivido en California "cuando llegué no sabía bien el inglés, tenía un acento fuerte". La lengua oficial en su nativa Montreal es el francés y el español lo habla con perfecto acento cubano.

"Primero me tuvieron que quitar el acento y luego tuve que aprender el acento británico". El proceso, dijo, tomó en total seis meses, uno de los cuales lo pasó con los otros dos "Billy" en Londres para absorber el modo de hablar inglés al máximo.

Quizás por eso aún le cuesta creer que apenas un año después conquistó el Tony junto a los dos compañeros con los que se turnaba para presentar el papel. Fue uno de los 10 premios que obtuvo el musical en la magna gala de Broadway el mes pasado.

"Nadie se lo esperaba. Estaba compitiendo con todos estos actores que han trabajado toda su vida y yo sólo había estado aquí un año", dice aún con algo de sorpresa.

La estatuilla, que al momento de la entrevista aún no tenía en casa porque mandó a inscribirle su nombre, planea colocarla sobre su piano.

A los niños que están empezando les da el mismo consejo que siente a él lo ayudó a alcanzar sus metas: "Trabajen duro y si sienten que son talentosos sigan, no paren por nada".

Como está en una edad en que la voz podría cambiarle en cualquier momento, sabe que muy pronto ya no podrá seguir haciendo de "Billy Elliot".

"Quiero seguir con el ballet y seguir actuando", dice de su futuro. "Y ya después cuando no pueda bailar más, quisiera ser un coreógrafo".

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