David Arquette tiene suerte de seguir vivo tras sufrir una grave herida

Hace poco menos de una semana salió a la luz un escalofriante vídeo del último combate en que había participado David Arquette, en el que el actor y exmarido de Courteney Cox recibía una brutal paliza que incluía ser golpeado en el cuello y la cabeza con un fluorescente hasta que acababa abandonando el ring ensangrentado.La modalidad en que participaba la estrella de Hollywood, conocida como 'Death Match', se caracteriza por su violencia al no aplicarse las reglas que imperan en otros estilos y se trataba de un terreno completamente desconocido para él.

En un principio, tras su derrota el pasado viernes, Arquette recurrió a Twitter para anunciar a sus seguidores que ya había recibido todos los puntos de sutura necesarios y bromear con que ese tipo de enfrentamientos no parecían ser su especialidad, pero pese al tono despreocupado que se desprendía de sus tuits su situación acabó siendo mucho más grave de lo que él mismo podía predecir.Apenas un día después de recibir el alta inicialmente, tuvo que ser ingresado de nuevo de urgencia tras despertarse "tiritando y con el cuello hinchado".

Finalmente resultó que se había seccionado un músculo y que el corte se había infectado, pese a lo cual el intérprete solo se culpa a sí mismo de la gravedad del accidente que podría haber resultado mucho menor si él hubiera sabido mantener la calma durante la pelea como debería."Tengo suerte de seguir vivo. Si hubiese sido un corte en la yugular, lo más probable es que ahora no estuviese aquí", ha reconocido en declaraciones a People concedidas desde el hospital en que permanece recibiendo atención médica.

"A veces utilizan fluorescentes [en los torneos de 'Death Match'] y yo me hice un corte y empecé a ver cómo caían gotas de sangre sobre la lona y entré en pánico. Me di la vuelta demasiado rápido y el extremo del cristal roto me pilló en el cuello. Fue bastante aparatoso".Aunque Arquette cuenta con casi dos décadas de experiencia en el mundo de la lucha, desde que comenzó a competir en la WCW en 2000 para promocionar su película 'Ready to Rumble', ni siquiera él era consciente de la brutalidad que implican los combates de 'Death Match' y ha dejado claro que el único responsable de que se viera en una situación similar sin la preparación adecuada ha sido él, por lo que ha querido disculparse con toda la comunidad de profesionales de la lucha libre por cualquier repercusión negativa que su caso haya podido tener sobre su reputación.

En un comunicado difundido este lunes en sus redes sociales, el actor aseguraba además que no tenía planes de volver a participar en un encuentro similar, pero que no se planteaba colgar los guantes bajo ningún concepto.

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