Dayana Mendoza es una Miss Universo atípica

NUEVA YORK (AP). A diferencia de la mayoría de las concursantes, que participan para hacerse un nombre y buscar nuevos horizontes, Dayana Mendoza dejó de lado una promisoria carrera como modelo para aventurarse en el exigente certamen Miss Venezuela, paso previo a su coronación internacional.

Conocidas por su estricta preparación, las misses de su país pasan meses aprendiendo de dieta y oratoria, a bailar y a caminar. Pero la flamante Miss Universo se sumó a la competencia a pocas semanas de la gran noche habiendo recorrido ya pasarelas de América y Europa y sabiendo desenvolverse con aplomo frente al público y las cámaras, además de tres idiomas.

"Yo tenía desde los 15 años trabajando como modelo, viajando por distintos países del mundo, pero quería hacer (algo) como más personal", explicó el lunes a la AP la beldad de 22 años en una de sus primeras entrevistas en su nuevo hogar, Nueva York, adonde arribó el viernes.

"La modelo vende más la marca de un vestido, de un producto, la Miss tiene la oportunidad de tener contacto con la gente, de poder interactuar y mostrar su personalidad también y sentí que eso era lo que necesitaba. Y total que me fue buenísimo", añadió con una sonrisa sincera, casi indeleble.

La quinta venezolana en conquistar el máximo cetro de la belleza internacional nunca había participado de un certamen de este tipo antes de alistarse al Miss Venezuela. Toda la experiencia, dijo, "ha sido un shock".

"Todavía como que no pongo los pies en la tierra. Estoy como que flotando en la emoción. La verdad es que coronarse Miss Universo después de 12 años ha sido... ¡Me encantaría haber visto a mi país por un huequito en el momento en que me estaban coronando!", expresó abriendo sus grandes ojos verdes.

Su triunfo sigue al de su predecesora Alicia Machado, venezolana que ganó el título en 1996 y en torno a la cual surgió toda una controversia poco después porque había ganado algunos kilitos.

Ella, asegura, no sabe lo que es la dieta de las Miss Venezuela "porque yo tengo la fortuna de no haber hecho ninguna... La verdad que tengo un metabolismo acelerado gracias a Dios, gracias a mi mamá que lo heredé de ella", dice la escultural morena de 1,78 metros, ataviada en un corto vestido negro de Richard Ruiz y accesorios dorados, añadiendo que cada quien tiene un metabolismo distinto.

El mejor consejo de belleza que ha recibido es "tomar mucha agua, ir al gimnasio y comer saludable".

¿Y qué opina de las cirugías estéticas, que se dice son comunes en el concurso de su país?

"Las cirugías plásticas me parece que es decisión propia. El problema está cuando empiezas a tener cirugías para parecerte a alguien más", responde con seriedad.

¿Se hizo ella alguna para el certamen?

"Preguntarme de eso es como preguntarle a una señora (mayor) cuántos años tiene... Te puedo decir que tengo 22 años", responde con picardía soltando una carcajada.

Mendoza, quien por primera vez pasará más de seis meses fuera de su casa, vivirá el próximo año en un apartamento en la Gran Manzana con Miss Teen USA, Hilary Cruz, y Miss Estados Unidos, Crystle Stewart.

"(Nos llevamos) buenísimo, es una persona humana", dijo de la protagonista del segundo resbalón consecutivo de una estadounidense en el certamen internacional.

"Miss USA fue una (de las aspirantes) con las que pude tener más contacto y me encanta que comparta ahorita la habitación con ella... Nos convertimos en una familia, estuvimos un mes juntas y somos sinceras, somos honestas".

Relató que cuando la vio caer se dijo, "¡Ay, no puede ser otra vez!"

"Pero cuando la vi que se estaba aplaudiendo y que todo el mundo aplaudió me dije 'That's my girl!' (Esa es mi chica). Estaba orgullosa".

De su propia participación dijo disfrutar al máximo la noche final, cuando no hizo más que bailar y bailar entre bambalinas.

¿Será que sabía que iba a ganar una vez que figuró en el cuadro final?

"Sí lo sentí en un instante", confesó, "pero me dije, 'Dayana, si no pasa recuerda que la pasaste bien, que estuviste en Vietnam, que disfrutaste de la cultura de 80 mujeres distintas bellísimas... y (que) ya llegaste hasta aquí, ya eres ganadora'".

En el momento decisivo, cuando sólo quedaban ella y la representante de Colombia Taliana Vargas, ambas se agarraron fuertemente de la mano al tiempo que los gobiernos de sus países atravesaban tiempos de tensión.

"Para mí Colombia y Venezuela somos (naciones) hermanas. Yo a mi hermana la quiero, yo a mi hermana le presto mi champú, me río con ella y a veces también peleo, pero la quiero y siempre es mi hermana".

Su triunfo lo celebró "de la mejor manera después de estar un mes durmiendo cuatro horas todos los días: me acosté a dormir". Y puso la corona junto al televisor frente a su cama.

Apasionada del diseño de interiores, Mendoza ya pidió permiso para remodelar el apartamento de las misses y dijo querer estudiar dicho arte porque "es algo que me está volviendo loca".

"¡Te lo juro! Es que yo entro a cualquier habitación y estoy cambiando el color de las paredes y estoy cambiando los sofás de ubicación, estoy cambiando todo".

Lo que no puede cambiar son los escándalos que han explotado en torno a algunas reinas de belleza de este país, como Miss Estados Unidos 2006, Tara Conner, quien se sometió a un tratamiento para el alcoholismo tras darse a conocer que era asidua visitante de los centros nocturnos de Nueva York aun siendo menor de edad.

Sin embargo, confía en que se mantendrá al margen de cualquier controversia sin necesidad de una chaperona.

"La personalidad de cada quien es distinta y claro, somos una niñas, somos unas bebés que por supuesto salimos y vamos a fiestas y nos tomamos uno, dos tragos con los amigos, con tu papá, con tu mamá en Navidad", respondió Mendoza, quien tiene un año más de la edad mínima legal para consumir alcohol en Estados Unidos. "El problema empieza cuando ... (dejas) de comprender de qué se trata tu trabajo y empiezas a pensar de otra manera".

Su misión este año como representante de la organización Miss Universo consistirá en hacer campaña de concientización contra el VIH/sida.

"Lo que más me emociona es que voy a tener la oportunidad de darle la vuelta al mundo en un año... y lo más especial de esto es que vamos a trabajar con el sida en el mundo entero, tratar de crecer mucho más a la mujer y, yo siendo latina, a la mujer latina por supuesto".

A su país, donde le estarían organizando una gran fiesta de bienvenida, viajaría en septiembre para entregar su corona de Miss Venezuela, que dijo pesa más que la universal.

¿Qué planes tiene cuando termine su gestión como máxima embajadora de la belleza?

"Es que yo quiero hacer tantas cosas que, como decía Oscar Wilde, 'definirse a uno mismo es limitarse a uno mismo'. Por eso es que poco a poco voy a ver qué me muestra el camino Dios e iré eligiendo".

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