Fanáticos de Michael Jackson listos para bajar el telón

LOS ÁNGELES (AFP). La familia de Michael Jackson se congregó hoy martes en un cementerio de Hollywood para velar al Rey del pop, antes de trasladar sus restos a un homenaje multitudinario en el centro de Los Angeles que será retransmitido al mundo con los epitafios propios de una leyenda.

Doce días después de la trágica muerte de Jackson, Estados Unidos y el mundo presenciarán el último adiós al torturado músico que marcó hitos universales en la música en sus 40 años de carrera, antes de morir de un paro cardiaco el 25 de junio a los 50 años.

Familiares y amigos del artista, transportado en un féretro bañado en oro y cubierto de rosas rojas, salieron a las 09H25 locales (16H25 GMT) del martes en caravana desde el cementerio de Los Angeles Forest Lawn, donde se realizó un velatorio privado, hacia el estadio Staples Center (a unos 20 km de distancia) para celebrar un homenaje público al Rey del pop.

El cuerpo de Jackson estará presente en el acto en el estadio de Los Angeles, había informado previamente a la radio KNX 1070 el jefe del Departamento de Policía de Los Angeles, William Bratton.

Aunque la familia no confirmó los pormenores de la despedida privada para el intérprete de "Thriller", y luego de que el viernes los organizadores del homenaje público descartaran una procesión fúnebre, la única certeza es que grandes estrellas lo recordarán en el Staples Center.

Los basquetbolistas Kobe Bryant y Magic Johnson, la actriz Brooke Shields, el reverendo Al Sharpton, Martin Luther King III, así como los cantantes Usher, Stevie Wonder, Mariah Carey, Jennifer Hudson y el fundador del sello Motown de los Jackson Five, Berry Gordy, asistirán a este homenaje, según anunciaron los Jackson.

Con el sobrevuelo de helicópteros y miles de fanáticos que ganaron su pase al homenaje en una lotería, el Staples Center estaba atestado de prensa de todo el mundo para cubrir el último adiós al Rey del pop que provocó el despliegue de unos 3,200 policías en el centro de Los Angeles.

Unas 17,500 personas ganaron una lotería para asistir a la despedida en el Staples Center, de las cuales 11,000 entrarán en el estadio y 6,500 podrán verla en pantallas gigantes en el aledaño teatro Nokia.

Millones de fanáticos en el mundo sintonizaban la despedida al ícono que será transmitida por cadenas de televisión, mientras en las afueras del Staples Center fanáticos con o sin entradas eran blancos de vendedores ambulantes que ofrecían camisetas, relojes y recopilaciones de discos y videos del artista, por cinco y diez dólares.

Las redes sociales en internet Facebook y MySpace prometían colgar videos del evento que está marcando un hito en la cobertura en línea, al aliarse con medios tradicionales como CNN Live para brindar testimonio inmediato de un homenaje que podría dejar pequeñas las cifras de audiencia de los sepelios de la princesa Diana o de Elvis Presley.

El cementerio Forest Lawn donde se realizó el velatorio a Jackson acoge a muchas de las principales leyendas de Hollywood, pero es un recinto particularmente sobrio que sería el destino final de Jackson.

En un primer momento su familia quiso dar sepultura en su famosa hacienda Neverland (150 km al noroeste de Los Angeles), aunque algunos medios especulan con la posibilidad de que los familiares finalmente opten por esparcir las cenizas del artista en esa finca de fantasía.

El artista cuya transformación física casi monstruosa quedará grabada en su biografía, opacando sus innovaciones en los videos musicales y su récord histórico de 750 millones de discos vendidos, es sobrevivido por sus dos padres, Katherine y Joe, ocho hermanos y tres hijos, de 12, 11 y 7 años.

También le sobrevivirán los expedientes de sus escándalos por supuesta pedofilia, así como una eventual batalla judicial por la tutela de sus hijos mayores, Prince Michael y Paris, con su ex esposa Debbie Rowe.

Tampoco quedará fuera de peleas en los tribunales el control de su herencia, que el lunes fue retirada de su madre Katherine, quien había sido designada temporalmente responsable de los bienes de su hijo más famoso, para quedar en manos de dos albaceas previstos en el testamento de 2002 del ícono pop.

Cuando los restos del artista que marcó la generación de los '80 ya tengan un destino seguro, sus admiradores esperan que la policía y la DEA aclaren las circunstancias de su muerte y confirmen el papel de los potentes sedantes hallados en la mansión donde se detuvo el corazón del pop.

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