Gael García Bernal y Diego Luna, un dúo con viento a favor

LOS ANGELES (AFP). Los jóvenes mexicanos Gael García Bernal y Diego Luna promocionan como actores y productores en Estados Unidos dos películas "honestas y en español" hechas en su país, una oportunidad impensable hace unos ocho años cuando eran "los parias", dijeron en Los Angeles.

"La situación ha cambiado radicalmente: antes veníamos y éramos los parias, ¿no? Era rarísimo, como que tenías el privilegio de venir aquí y poder hablar de lo que estabas haciendo", comentó Gael García Bernal al lado de Diego Luna en Los Angeles, como productores de "Sin Nombre", una perspectiva original del drama de la inmigración que cautivó el Festival de Sundance 2009.

"Creo que la mesa se dio más bien vuelta, no en el sentido de qué privilegio de los que están aquí de recibirnos, sino al contrario, ¡qué privilegio que tenemos todos de poder compartir estas historias y de que estemos aquí!", apuntó Bernal.

Aparte de impulsar "Sin Nombre", los actores que internacionalizaron sus carreras con "Y tú mamá también" en 2001 están en Los Angeles también para promover "Rudo y Cursi", la cinta escrita y dirigida por Carlos Cuarón y producida por Alfonso Cuarón (hermano del cineasta), Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro.

"Está padre que las dos son películas en español, que son historias de mucha honestidad, que las dos son películas en las que participamos desde los inicios porque también Carlos (Cuarón) se sentó con nosotros cuando esto no estaba ni escrito", apuntó Luna en referencia a "Rudo y Cursi".

Las dos cintas en español que se estrenarán en las próximas semanas en salas estadounidenses tienen a este par de comediantes como su principal atractivo de promoción en el mundo anglosajón, donde se han dado a conocer desde 2001, además gracias a "Diarios de Motocicleta" y "Amores Perros".

"Sin nombre" está dirigida por Cary Joji Fukunaga y fue uno de los primeros proyectos que recibieron en Canana, la productora que crearon Luna y Bernal.

Aunque no estaba en sus planes abundar en más películas sobre inmigrantes, llegó esta historia planteada de forma universal desde un tren que viaja hacia el norte, desde la frontera de México con el resto de Centroamérica. "Se trata de una película que muestra un problema entero de la humanidad, el drama humano está todo allí arriba del tren, desde la extrema bondad, el cariño, el sacrificio, la generosidad, hasta el lado más jodido, lo más fuerte y cruel", apuntó Bernal.

Y Luna agregó: "'Sin nombre' es el chance de hablar de un tema que no se habla, que tratamos de ignorar o simplificar al decir que ese es un fenómeno que sucede sólo en la frontera de Estados Unidos y México. ¡Es un fenómeno mundial!, es una cantidad absurda de gente que nace sin oportunidades".

En este punto ambos rememoraron el camino recorrido como artistas, lo cual sin duda hace que esta cinta empiece con más potencia su camino por festivales internacionales y estrenos en diferentes partes del mundo.

"La verdad es que los actores de 'Sin Nombre' tuvieron una oportunidad maravillosa que supieron aprovechar, pero esa película no se hubiese podido hacer si no se hubiera hecho 'Amores Perros', o 'Y tu mamá también', es sintomática del momento que pasamos como cine".

Aunque los dos actores participan en proyectos cinematográficos en cualquier parte del mundo, defienden a capa y espada "la libertad creativa" y la personalidad propia" del cine que se puede hacer en México y América Latina, diametralmente opuesto al que factura Hollywood.

Para Luna, que aún está en cartelera como uno de los amantes de Sean Penn en "Milk", "todos somos voces de una industria que vive de la necesidad de contar historias, no de la necesidad de pagar impuestos y sustentar una industria, y ya con eso no se pueden comparar" el cine que se hace en América Latina con el estadounidense.

Orgullosos de las nuevas voces cinematográficas de la región, García Bernal recalcó como casos excepcionales el de "un abogado que decidió levantar una cámara y que ahora es uno de los directores más famosos, como el mexicano Carlos Reygadas, o una chica de Tucumán que vino a contarnos sus historias y que ahora todos los directores del mundo tratan de emular, como Lucrecia Martell, de Argentina".

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