George Clooney justifica ausencia en un acto con el "inminente" parto de su mujer

El actor George Clooney ha explicado en primera persona por qué no pudo acudir este fin de semana a la ceremonia de entrega del premio humanitario Aurora que se celebraba en la ciudad armenia de Yerevan, una ausencia motivada por el avanzado estado de embarazo de su mujer, la abogada especialista en derechos humanos Amal Alamuddin, así como por las consecuencias que para él acarrearía la posibilidad de que su esposa hubiera dado a luz si el intérprete se encontrara en otro lado del mundo.

"Me hubiera encantado estar hoy con vosotros, pero si hubiera ido hasta allí y mi mujer hubiera tenido a los gemelos durante mi ausencia, es posible que no pudiera volver a casa", bromeó el artista para explicar por qué, a diferencia del año pasado, había tenido que recurrir en esta ocasión a las nuevas tecnologías para dirigirse al público asistente.

Aunque todavía mantiene su cargo de copresidente del comité de selección de prestigioso galardón benéfico, el astro de Hollywood ha tenido que quedarse este año junto a la reputada jurista en la casa que ambos comparten en el condado de Berkshire (Inglaterra), de la que prácticamente no se han movido en los últimos meses debido a la "ansiedad" y la "emoción" que les invade a ambos ante su primera experiencia en la paternidad.

"George está atravesando a día de hoy una situación en la que se mezcla la emoción con la ansiedad, pero las dos son sensaciones muy positivas porque cada día está más cerca el momento en que llegarán sus bebés. George no se ha movido de Inglaterra y no lo hará hasta que Amal dé a luz. Están básicamente contando las horas que les restan para ser padres", explicaba la semana pasada una fuente al diario The Sun.

A pesar de que el nacimiento de sus retoños parece inminente, la última vez que el popular intérprete habló públicamente de los preparativos en los que la pareja sigue enfrascada, no dudó en confesar que los dos enamorados no habían llegado todavía a un acuerdo sobre los nombres que darían a sus pequeños por culpa de la presión familiar.

"Cualquier nombre que propongamos, van a suponer un inconveniente. Que si no me gusta, que si no puedes llamarla Susan porque tu tía se llama así. En cualquier caso no podría estar más feliz. Soy mucho más feliz que antes porque ni siquiera sabía que acabaría teniendo hijos", relataba al portal de noticias E! Online.

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