Halsey quiere ser madre lo antes posible

En pleno apogeo de su carrera musical, lo que ocupa a todas horas la mente de la cantante Halsey -nombre artístico de Ashley Frangipane- no es tanto la necesidad de seguir acumulando éxitos profesionales sino más bien su imperioso deseo de convertirse lo antes posible en madre. A pesar de tener solo 22 años, a la joven intérprete le preocupa que, de esperar más tiempo para quedarse embarazada, la endometriosis que padece desde hace años -una enfermedad que consiste en la aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera del útero- le impida cumplir su sueño de tener hijos.

"Es algo que siempre tengo presente, pero el tiempo pasa más rápido para mí porque tengo endometriosis, así que tengo que pensar en estas cosas de modo diferente a la mayoría de las mujeres. Sin embargo, es verdad que muchas mujeres también lo tienen que hacer, porque esta enfermedad afecta a mucha gente. En mi caso, además soy artista y salgo a menudo de gira, pero al mismo tiempo tengo muchas ganas de convertirme en madre. Adoro a los niños", reveló a su paso por la emisora australiana Nova FM.

Aunque por el momento no se le conoce pareja estable desde que finalizara su relación con el rapero noruego Lido (Peder Losnegård) hace unos meses, no resultaría demasiado sorprendente que la artista decidiera aparcar temporalmente sus compromisos profesionales para estrenarse en la maternidad y, posteriormente, compaginar ambos aspectos de su vida llevándose a sus futuros retoños de viaje con ella.

"Conozco a muchos niños y hay mucha gente que trabaja conmigo que son el resultado de relaciones que se crearon cuando sus padres estaban en la carretera, y resultaron ser unos niños estupendos", reconoció en la misma entrevista la artista de 'Now or Never', que de momento vuelca todos sus instintos maternales en su perro Jagger.

Halsey ya estuvo a punto de debutar en la maternidad en 2015, aunque tristemente sufrió un aborto espontáneo poco antes de ofrecer un concierto en la plataforma online Vevo Lift ante millones de espectadores virtuales. A pesar de las circunstancias, la artista decidió seguir adelante con el espectáculo y consiguió resistir las ganas de llorar hasta después de la actuación, pero eso no impidió que una vez fuera del escenario empezara a pensar si lo que había pasado tenía algo que ver con su acelerado ritmo de vida.

"No podía parar de darle vueltas cuando pasó. Creo que fue por culpa del estilo de vida que llevaba. No es que bebiera alcohol o tomara drogas, pero estaba cargada de trabajo. Iba al hospital cada dos semanas porque me deshidrataba, necesitaba hidratación intravenosa en el camerino. Estaba anémica y me desmayaba. Mi cuerpo simplemente dijo basta", explicaba hace tiempo a la revista Rolling Stone.

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