Hombre de Ohio encuentra impresión de Picasso en segunda mano

COLUMBUS ( AP) Un hombre desempleado de Ohio que buscaba objetos para restaurar y vender en una tienda de segunda mano vio un afiche de Picasso con la palabra "exposición" al frente, otras palabras en francés así como la imagen de una cara redonda con líneas blancas.

Pagó 14,14 dólares por lo que le pareció una bonita impresión comercial. Tras hacer algunas búsquedas en internet y darle una mirada más detenida a las marcas en la parte inferior derecha, el hombre pudo vender lo que se considera una impresión de Picasso firmada por 7.000 dólares a un comprador privado, que quiere permanecer en anonimato.

"Fue una recuperación muy buena de la inversión", dijo feliz Zachary Bodish de Columbus. "No me pueden dar eso en el banco"

Bodish, de 46 años, quien fue coordinador de voluntarios y galas en un museo por seis años, escribió en su blog y en internet sobre su hallazgo a comienzos de marzo. Bodish había apoyado su ingreso comprando y revendiendo muebles y de pronto se dio cuenta de que podría tener la lotería frente a él.

"Estaba seguro que no era una impresión moderna", dijo. "Así que pensé, quizá no es una impresión fina de Picasso. ¿Que posibilidades hay de encontrarla en una tienda de segunda mano en Ohio?"

Su búsqueda en internet lo llevó a la historia de la impresión, que era un anuncio de una exposición, y comenzó a fijarse más en la letra a mano, en un rojo muy tenue, en la parte inferior derecha del afiche, que al principio le pareció marcas de lápiz hechas en la tienda.

"Fue hasta entonces que me di cuenta dónde estaría la firma y que esas pequeñas marcas rojas estaban justo donde debía ir la firma. Busqué una lupa y así me di cuenta de ¡Caramba! Es un Picasso de verdad".

Bodish dijo que consultó con expertos en arte y se reunió con un representante de la casa de subastas Christie's para confirmar la autenticidad de la pieza. Un representante de Christie's confirmó que Bodish se reunió con especialistas, pero la casa de subastas dijo que su política le impide hacer comentarios sobre los objetos que no son vendidos a través de ella. En su caso Bodish decidió vender la impresión por su cuenta en abril.

Lisa Florman, profesora asociada de historia en la Universidad Estatal de Ohio, ha escrito varios ensayos y un libro sobre Picasso. Dijo que la impresión es un grabado en linóleo, un diseño grabado e impreso con tinta sobre papel. Ella examinó la impresión en fotografías, pero dijo que es poco probable que sea falsificada porque se vendería por muy poco en el mundo de los grandes fraudes de arte. Agregó que ha examinado muchas firmas falsificadas de Picasso, pero que la impresión de Bodish parecía original.

Florman dijo que Picasso diseñó la impresión en Pascua de 1958 para anunciar una exposición de su obra en cerámica en Vallauris, Francia. Agregó que el artista hizo estas impresiones por varios años, y que es difícil decir cuántas hay en la actualidad. En un principio había 100 impresiones para la exposición, y Picasso las firmó todas.

Pero Florman dijo que la de Bodish, que está marcada con el número 6, es valiosa porque es la prueba de color del artista. Esto significa que es posiblemente una de las pocas que revisó personalmente antes de que se produjeran masivamente.

"Cualquiera de las 100 se considera una impresión original", dijo. "Pero definitivamente hay algunos coleccionistas que le dan más valor a los números de un sólo dígito porque indica que el artista estaba más involucrado con la impresión, así que esas impresiones en particular pueden alcanzar un precio más alto".

Florman agregó que Picasso firmó tantas impresiones que es muy posible que la pieza haya terminado en una tienda de segunda mano en el centro de Estados Unidos.

"Es una historia interesante", dijo. "No hay nada que parezca sospechoso".

Ed Zettler, un profesor jubilado de inglés de Columbus de 72 años de edad, afirma que la impresión estuvo en su sótano por años hasta que decidió donarla a la tienda de segunda mano donde Bodish la encontró. Zettler, quien dijo que era un bonito adorno para la casa que le regaló un amigo en la década de 1960, no se arrepiente de lo que pasó.

"La regalé, alguien más la encontró y afortunadamente vio algo más en ella", dijo Zettler. "Ese es el riesgo que tomas cuando llevas algo a la tienda de segunda mano".

Bodish dijo que planea usar el dinero para pagar sus cuentas, incluyendo su hipoteca, algunos servicios, alimentos y quizá otras compras raras en tiendas y ventas de garaje.

"Me ha costado mucho trabajo salir a flote", dijo. "Quizá era mi destino encontrarla".

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