James Van Der Beek vive la pesadilla de todo padre en sus vacaciones de verano

Viajar con niños de corta edad siempre implica ciertos desafíos, pero cuando surgen obstáculos imprevistos -como retrasos exagerados en los horarios- toda esa experiencia puede acabar convirtiéndose en una verdadera pesadilla.

Eso mismo le ha sucedido este fin de semana al actor James Van Der Beek y su esposa Kimberly cuando regresaban a casa tras pasar unos días de vacaciones en Punta Cana con sus cinco retoños: Olivia (8), Joshua (7), Annabel (5), Emilia (3) y la pequeña Gwendolyn, de tan solo un año.

El último tramo de su travesía, que debía llevarles de Nueva York a Los Ángeles -donde se encuentra su hogar- en aproximadamente seis horas, acabó alargándose finalmente más de once. El primer inconveniente surgió cuando la familia al completo embarcó en su avión en el aeropuerto internacional John F. Kennedy y les informaron de que debían esperar en la pista de despegue debido a ciertas dificultades técnicas y, tras aguardar durante unas tres horas, acabaron teniendo que desembarcar para cambiar de aparato.

Por si su paciencia, y en especial la de sus hijos, no había sido puesta a prueba ya lo suficiente, el autobús que les trasladó de vuelta a la terminal no contaba con aire acondicionado, y la temperatura exterior superaba los 30 grados centígrados. Los problemas no acabaron ahí: cuando por fin despegaron -cuatro horas más tarde- su vuelo tuvo que hacer un alto inesperado en el camino, en Minneapolis (Minnesota) de forma más concreta, para sustituir al personal de cabina.

Sin otra opción a su alcance para matar el tiempo, el intérprete de 'Dawson's Creek' se dedicó a compartir en la sección de Stories imágenes suyas y de su mujer esperando en el aeropuerto y tratando de entretener a sus pequeños. Lo más sorprendente quizá de toda la historia ha sido la paciencia y optimismo con que afrontó la situación.

"La gente no paraba de preguntarme cómo estábamos sobreviviendo a todo eso con cinco niños... En el fondo, yo pensaba para mí mismo cómo podían hacerlo sin ellos", ha apuntado James.La actitud de la estrella televisiva, que consiguió que no llegara a su casa furioso, se basaba en no culpar a la tripulación de cabina y al resto de empleados de la aerolínea de lo que estaba ocurriendo.

"Un consejo que me dieron en una ocasión y que siempre parece funcionar: cuando te sientas frustrado por algo que escapa a tu control, esfuérzate por tratar de empatizar con las personas que se encuentren en el otro extremo, soportando tu frustración, en especial cuando no son los culpables de ella. Ganarás años de vida", ha añadido.

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