Jane Fonda se sincera sobre el traumático suicidio de su madre

La actriz Jane Fonda (80) no ha tenido reparo en sincerarse sobre uno de los episodios más traumáticos de su vida en su última entrevista a la publicación estadounidense People, nada menos que las circunstancias en que se produjo la muerte de su madre, Frances Ford Seymour, cuando la intérprete contaba con solo 12 años de edad.

Por si eso no fuera suficiente, la estrella de cine ha revelado también que, hasta que no decidió escribir su autobiografía en 2005 y, por tanto, investigar a fondo el historial de su progenitora, no fue consciente de que Frances no había muerto como consecuencia de un ataque al corazón, como le había dicho en su momento su padre, el legendario Henry Fonda, sino que se quitó voluntariamente la vida tras una larga temporada marcada por una fuerte depresión y el trastorno bipolar que padecía.

"Cuando decidí escribir mis memorias, al final terminé dedicando el libro a mi madre porque sabía que era lo justo. Todo ello me llevó a intentar descifrarla, a tratar de comprender cómo había vivido con la bipolaridad. Y cuando te adentras en ese tipo de investigación... Si puedes llegar a ciertas respuestas, al final te das cuenta de que lo que ocurrió no tenía nada que ver conmigo", ha contado en la entrevista.

En su momento, y a pesar de que en esta época Jane no era todavía conocedora de que el deceso de su madre había sido fruto de un suicidio, la actriz pensaba que la ausencia de muestras de afecto y apoyo por parte de su progenitora durante aquellos años inmediatamente anteriores a su muerte eran atribuibles a su propio comportamiento, por lo que se "culpaba" a sí misma de una dramática situación que, ciertamente, escapaba a su control.

"Cuando tienes una madre que no es capaz de estar ahí para ti, de cuidarte o de protegerte, e incluso de proyectar amor a través de sus ojos, todo eso tiene un fuerte impacto en tu autoestima y en tu concepción de ti misma. Cuando eres pequeña, sueles responsabilizarte de esas cosas, piensas que es culpa tuya porque un niño no puede culpar nunca a los adultos, ya que dependen de ellos para sobrevivir. Y a mí me costó mucho desprenderme de la culpa", ha aseverado en la misma conversación.

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