Kate Hudson no tolera que sus hijos usen el móvil en la mesa

La actriz Kate Hudson no ha dudado en ofrecer todo un ejemplo de cómo evitar que los más pequeños acaben sucumbiendo a algunas de las dinámicas más nocivas que se desprenden de la era digital, concretamente las relativas al aislamiento y a la pérdida de contacto con la realidad que genera un uso excesivo de las redes sociales.

En su caso, la hija de la también intérprete Goldie Hawn se asegura de que las comidas y cenas familiares lleven a sus dos a sus retoños, Ryder (13) y Bingham (6), a interactuar entre ellos y a compartir sus anécdotas del día con su afamada madre, por lo que no permite la presencia de teléfonos móviles o tablets en la mesa y tampoco que la televisión esté ni por un momento encendida.

"He empezado a apagar televisores y a confiscar móviles y tablets. Por supuesto, siempre hay quejas y reproches, pero tengo muy claro que esos momentos en familia son impagables y hay que atesorarlos", ha contado la artista en conversación con el portal de noticias 'Entertainment Tonight'.Al margen de que la suya no encaje en la definición de la cada vez más obsoleta 'familia convencional', teniendo en cuenta que su primogénito es fruto de su extinto matrimonio con Chris Robinson (2000-2007) y el padre del segundo es su expareja Matt Bellamy -líder de la banda Muse-, lo cierto es que la rutina doméstica de Kate no difiere en exceso de un estilo de vida tradicional, ya que además del forzar el apagón tecnológico, no hay día que pase sin que a la actriz le dé por hornear una tarta.

"Me encanta cocinar, entretener a los míos, y sobre todo hornear. Esta última es una de esas cosas que, si no las hago durante una temporada, es probablemente porque esté teniendo una mala racha", explicó en la misma conversación, justo antes de revelar que empezó a cultivar semejante afición durante su primer embarazo, a modo de antojo.

"Creo que comencé a hacer tartas cuando estaba embarazada de Ryder, cuando las hormonas estaban algo alocadas. No sé por qué, pero no podía resistirme a ir a la alacena y ponerme a hornear. Poco a poco, se acabó convirtiendo en una de mis grandes pasiones", añadió.

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