Kesha dosifica su presencia en las redes sociales por su salud mental

En una era en la que las estrellas son tan conocidas por sus carreras artísticas como por su relevancia en la esfera virtual, la última moda para ganar notoriedad en las redes sociales es -irónicamente- desaparecer de ellas durante una temporada.

Así lo hicieron en su momento con mucho éxito Kim Kardashian, Kendall Jenner o Selena Gomez, acaparando titulares por sus ausencias para regresar a las pocas semanas por todo lo alto.

La cantante Kesha también acostumbra a abandonar a temporadas sus perfiles de Twitter e Instagram, pero en su caso lo hace para proteger su estabilidad mental recientemente recuperada tras varios ingresos en rehabilitación y el inicio de una dura batalla legal para romper el contrato que la mantiene vinculada al productor Dr. Luke, a quien acusa de abusos físicos y psicológicos.

"Tienes que encontrar lo que te hace feliz y lo que te mantiene en un estado mental positivo. Es una de las razones por las que he cambiado mi relación con las redes sociales. Me encantan, porque así me puedo comunicar con mis fans -y para mí mis fans lo son todo-, pero abusar de ellas puede empeorar mi ansiedad y depresión", explica en un artículo escrito para Teen Vogue, en el que revela que uno de los propósitos que hizo de cara a 2017 fue precisamente 'desconectar' más a menudo.

"Este año me hice la promesa de tomarme más descansos de las redes sociales y las pantallas y pasar más tiempo en la naturaleza. Para mí, algunas de las experiencias más terapéuticas pueden ser subir a una montaña o montar en bicicleta por la playa. Ser animales en la naturaleza nos recuerda que nuestros problemas son ínfimos. Nuestras vidas no significan más que las vidas de otros animales. Al fin y al cabo, somos sobre todo animales".

En ese mismo artículo, Kesha ha afirmado que el tipo de bullying del que ella misma ha sido víctima en Instagram, Twitter y demás plataformas ha alcanzado nuevos niveles debido al anonimato del que disfrutan sus usuarios.

"Cuando pienso en el tipo de acoso que viví de niña y adolescente, y lo comparo con todo lo que sucede hoy en día en las redes, me parece una minucia. La cantidad de comentarios vejatorios sobre el cuerpo de tal o cual persona, y las continuas acusaciones de que esta o la otra es zo*** que se leen en la red me ponen enferma. Sé por mi propia experiencia lo mucho que pueden afectar a la confianza en uno mismo y a tu autoestima. Yo misma me he sentido muy poco querida después de leer palabras muy crueles escritas por extraños que no sabían nada de mí", ha explicado en la carta.

En su caso, el escrutinio al que era sometida su imagen en las redes sociales fue el detonante de los problemas de bulimia que padeció en la primera etapa de su carrera, ya que cada vez que entraba en alguna de sus cuentas se encontraba con un aluvión de imágenes que aplaudían o condenaban respectivamente sus bajadas y subidas de peso.

"Todo se convirtió en un círculo vicioso: me comparaba con otros y leía comentarios malvados que solo alimentaban mi ansiedad y depresión. Ver fotos mías tomadas por los paparazzis acompañadas de insultos no hacían más que empeorar mi trastorno alimenticio. Lo más irónico y retorcido es que cuando estaba en los peores momentos de mi vida, me decían lo guapa que estaba. Sabía que estaba destruyendo mi cuerpo con mi desorden alimenticio, pero el mensaje que recibía era que lo estaba haciendo genial", ha escrito.

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