Kim Kardashian sabía que su matrimonio no funcionaría

La mediática Kim Kardashian ha tardado mucho tiempo en regresar a la crónica social con la fuerza de antaño como consecuencia del dramático atraco que sufrió el pasado mes de octubre en París, pero ahora que vuelve a disfrutar de la paz y de la tranquilidad que le otorga su estable matrimonio con Kanye West y el éxito de su programa de telerrealidad, no ha dudado en volver a sincerarse ante los medios sobre algunos de los capítulos más íntimos de su vida.

Tanto es así, que la estrella ha vuelto a referirse a la polémica relación que mantuvo con el jugador de baloncesto Kris Humphries para explicar por qué decidió casarse con el deportista en el año 2011 para, literalmente 72 días después, separarse, pedirle el divorcio y, de paso, acusarle en los meses posteriores de haberle sido infiel durante el transcurso de su noviazgo.

"Sinceramente, lo primero que pensé es: 'Jod**, ya tengo 30 años y necesito sentar cabeza. Y tengo que casarme'. Sé que muchas chicas de mi alrededor estaban muy agobiadas porque tenían la impresión de que se estaban haciendo mayores y que el tiempo corría en su contra, mientras que algunas de sus amigas ya estaban teniendo niños. Yo estaba en esa misma situación", reveló a su paso por el programa 'Watch What Happens Live!' antes de confesar que el desenlace de su matrimonio con Kris estaba escrito de antemano.

"Yo ya sabía durante nuestra luna de miel que la relación no estaba funcionando", sentenció durante tan íntima entrevista.A pesar de que su unión solo duró unos meses, el turbulento proceso de divorcio en el que ambos se embarcaron para poner fin a un matrimonio motivado por la presión a la que se veía sometida Kim y por las rígidas convenciones sociales de su entorno no culminó hasta el año 2013, una semana antes de que la hija de Kris Jenner diera a luz a su primogénita North West, fruto de la envidiable relación que mantiene con el rapero Kanye West.

Más allá de los problemas y las dificultades que Kim y Kanye -padres también del pequeño Saint (1)- han venido sufriendo desde su ostentosa boda del año 2014, entre los que sin duda destacan el ingreso hospitalario del músico a finales del año pasado por culpa de un preocupante cuadro de estrés y agotamiento y el ya mencionado robo del que fue víctima la socialité en octubre que la dejó profundamente traumatizada, los allegados a la pareja están convencidos de que las adversidades no han hecho otra cosa que reforzar su amor y la complicidad que entre ellos existe.

"Kim y Kanye han tenido unos meses muy estresantes, han vivido una época llena de tensión y miedo. Pero esto le ha servido a Kim para volcarse en su marido, para apoyarle incondicionalmente y hacer todo lo posible por contribuir a su recuperación. Kanye se ha convertido en su máxima prioridad y por eso se comporta como la esposa responsable, cariñosa y atenta que cabría esperar de ella. Le tiene una lealtad indescriptible y no se ha separado de él desde el primer día", explicaba una fuente a la revista People.

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