Lamar Odom es un "milagro andante" en palabras de sus médicos

El exjugador de la NBA Lamar Odom, quien además de destacarse por su irregular trayectoria deportiva también lo hizo por su ya extinta condición de marido de la estrella televisiva Khloé Kardashian, ha regresado a la escena pública para anunciar no solo su participación en una nueva competición llamada BIG3 -una variante del baloncesto con equipos de tres integrantes-, sino también para poner una vez más de manifiesto lo "afortunado" que se siente de seguir con vida y, además, con una forma física que le permite competir prácticamente al máximo nivel.

Como se ha encargado de recordar él mismo, el antaño astro del básket estuvo a punto de perder la vida en 2015 tras sufrir una sobredosis de alcohol y drogas que le llevó a caer en coma y, a lo largo de todo el período en que estuvo inconsciente, a sobrevivir nada menos que a doce derrames y seis ataques al corazón: una hazaña que, en palabras de sus médicos, le han convertido en un "milagro andante"."Mis doctores me dicen que soy un milagro andante.

Todavía no se pueden creer que siga aquí después de todo lo que he pasado. Es verdad que siempre he tenido una voluntad de hierro, pero ahora creo que es más fuerte incluso de lo que pensaba. En el fondo no deja de ser el testimonio de que Dios es bueno", ha manifestado el estadounidense en una rueda de prensa.

"Cuando me desperté y me percaté de que no podía hablar ni moverme, pensé que había llegado el fin. Jamás pensé que podría volver a jugar al baloncesto o estar aquí hablando con vosotros. El mero hecho de poder estar aquí es ya un triunfo colosal", ha añadido emocionado al subrayar que el desenlace de casi una década de escándalos y adicciones no podría haber sido, en último término, más positivo para él.

Al margen de que, en medio de su proceso de recuperación, perdiera definitivamente a Khloé y su matrimonio llegara oficialmente a su fin en 2016, el deportista se consuela al menos con la relación tan cordial que ambos han podido cultivar desde entonces y, por supuesto, con la segunda oportunidad que le ha brindado la vida para rectificar y enterrar para siempre su oscuro pasado.

"Me han pasado un montón de cosas desde entonces, cosas que me han cambiado la vida. Y por eso quiero disfrutar por última vez del baloncesto antes de colgar la camiseta para siempre. Quiero volver a sentir la emoción de la competición antes de emprender un nuevo capítulo", ha asegurado entre la serenidad y la resignación.

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