Latinoamérica lloró partida de Sosa, Benedetti, Alfonsín

(AP). La magia de Mercedes Sosa. La nobleza de Mario Benedetti. El ejemplo democrático de Raúl Alfonsín.

Mientras los medios de prensa bombardeaban al público con las partidas de dos figuras de la cultura pop, Michael Jackson y Farrah Fawcett, muertos el mismo día, los latinoamericanos estuvieron de luto por los fallecimiento de la cantante argentina Sosa, del escritor uruguayo Benedetti y de Alfonsín, el primer presidente democrático que tuvo Argentina después de la dictadura de 1976-1983.

Los tres desbordaron humanidad y despertaron enorme cariño y admiración.

Sosa cautivó con su canto y su compromiso social. Nunca se anquilosó y supo conquistar a las nuevas generaciones.

"Fue la voz más grande y tuvo el más grande corazón para el que sufre", comentó Shakira. "Fue la voz de sus hermanos de la tierra que elevó el canto del dolor y la justicia. Artista conmovedora y admirada, primera en la lucha solidaria".

"Su voz es única y será por siempre inolvidable", expresó la Secretaría de Cultura argentina, que destacó el "repertorio comprometido con la identidad latinoamericana" y la "sensibilidad social" de Sosa.

Igual que la cantante, Benedetti y Alfonsín supieron meterse en el corazón de la gente.

Benedetti "era un poeta de la calle, de los bares. No era un poeta académico", dijo Joaquín Sabina, quien admiraba la obra del uruguayo, autor de libros como "La tregua" y "Gracias por el fuego", y de poesías con las que se identificaron generaciones de latinoamericanos.

"Siempre estarás en mí y en el alma y en el corazón de miles de personas que entraron en la poesía a través de la puerta grande de tus poemas", comentó el poeta argentino Juan Gelman.

"Es una pérdida impresionante para la literatura ... una pérdida enorme ... sobre todo para la juventud, porque ellos se identificaron muchísimo con su novela 'El cumpleaños de Juan Angel' y su poesía amorosa", dijo la escritora mexicana Elena Poniatowska.

Alfonsín es visto por muchos como el padre de la democracia argentina, que ayudó a cimentar luego del último golpe militar. Tuvo que dejar el gobierno antes de cumplir su mandato, acosado por una crisis económica y luego de haber amnistiado a los responsables del golpe, por considerar que hubiera peligrado la democracia si los enjuiciaba.

Su gestión recibió críticas, pero todo el mundo lo reconoce como un presidente de mucha ética, que dio un gran ejemplo democrático al país.

"Tuvo buenas intenciones, buena fe y buenas intuiciones de dónde estaba el problema, aunque después no haya llevado las cuestiones a fondo", dijo el analista político Horacio Verbitsky.

"Fue un político activo, que tuvo a su cargo la apertura de la etapa más prolongada de democracia con voto popular de la Argentina y que dedicó su vida a pensar e intentar hacer la República", comentó otro analista, Rosendo Fraga.

Benedetti falleció a los 88 años. Alfonsín tenía 82 y Sosa 74.

En el año que termina murieron asimismo el colombiano Rafael Escalona, uno de los grandes exponentes de la música vallenata, a los 81 años; el novelista estadounidense John Updike, a los 76, y dos de los principales intelectuales del siglo pasado, el francés Claude Levi-Strauss, a los 100 años, y al español Francisco Ayala, a los 103.

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