Marc Bartra se sincera sobre ataque al autobús del Borussia Dortmund

El futbolista Marc Bartra ha demostrado a través de las redes sociales que el dramático ataque que sufrió el autobús del Borussia de Dortmund de camino al estadio donde el equipo se disponía a jugar un partido de la Liga de Campeones el pasado mes de abril no ha minado su fuerza de voluntad ni su determinación a la hora de regresar a los terrenos de juego.

No obstante, en su primera entrevista en profundidad desde que tuviera lugar tan terrible suceso, el catalán no ha podido evitar emocionarse al rememorar con detalle algunas de las sensaciones más dolorosas que se desprenden de una experiencia cuando menos aterradora, entre las que destacan la desorientación y la "incertidumbre" que le invadieron al no entender qué estaba ocurriendo.

"En un abrir y cerrar de ojos, todo pasó de la tranquilidad y el silencio a abrir los ojos y ver muchísimo humo, los oídos me pitaban, mucho olor a pólvora, viento muy caliente en la cara... Y el móvil se me disparó, porque también recibí como si fuera no sé, un balazo directamente, la metralla. Y en ese momento vi las caras de mis compañeros, me empezó a entrar mucho miedo porque no sabíamos qué pasaba. Más que nada era la incertidumbre de decir ¿qué está pasando?. Yo no podía ni moverme, me quedé paralizado y me tiré al suelo. Estaba con mucho dolor de cabeza, muy mareado, con muchísimo dolor en el brazo, la mano como que me colgaba. Todos empezamos a gritar de miedo, pero yo de dolor", explicó a su paso por el programa de televisión 'El Hormiguero'.

Durante su convalecencia en el hospital, el jugador de la selección española contó en todo momento con el apoyo y el cariño incondicional de su prometida, Melissa Jiménez, así como con la presencia de la única hija de la pareja, la pequeña Gala (1), quien ni era consciente de la gravedad de las heridas sufridas por su famoso padre ni de la inyección de ánimo que para él suponía tenerla a su lado.

"Lo primero que le dije [a Melissa] fue: 'Tranquila cariño, estoy bien'. Y ella vio que no y se puso a llorar. Ella intentaba estar fuerte y que yo la viera bien, pero no podía. Cuando la vi, fue como si le hubiera dado mi primer beso otra vez", explicó sobre la reacción de su futura esposa al verle postrado en la cama del hospital, antes de compartir la emoción que sintió al tener en frente a Gala.

"Me dio un beso pero claro, ella no sabía que pasaba y eso también se agradece", apuntó.El que fuera defensa central del FC Barcelona fue el único herido que dejó la detonación el pasado 11 de abril de varios artefactos explosivos cuidadosamente ubicados a escasos metros del camino delimitado para el paso del autocar del club germano.

La metralla y los cristales del vehículo, que estallaron por la explosión, alcanzaron directamente al jugador, que tuvo que ser posteriormente operado de una fractura en el radio de su muñeca derecha, además de ser tratado por las contusiones que sufrió como consecuencia del ataque.Como recuerda ahora el deportista de 26 años, fue la rápida intervención de la fisioterapeuta del equipo lo que pudo evitar males mayores, ya que a pesar del caos y el nerviosismo que reinaban en el lugar de los hechos, esta no permitió en ningún momento que Marc cerrara los ojos y dejara de luchar por mantenerse despierto.

"Yo solo me quería dormir, no me sentía bien de lo mal que estaba, y vino la fisio y empezó a darme unos guantazos en la cara y a decirme: 'No te duermas', pero me lo decía llorando y mirando por la ventana a que no viniera nada más. Y ahí me di cuenta, digo: 'Marc, no te puedes dormir, si te duermes quizá no vuelvas a abrir los ojos, y si te viene otra bomba o yo qué sé...", relató en la misma conversación.

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