Marsé dice ya no puede escribir cualquier tontería

MADRID (AP). Sin nervios ni insomnio, a pocos días de recibir el más prestigioso premio de la literatura española, el Cervantes, Juan Marsé dice que sólo le quita el sueño toda la parafernalia que rodea la entrega del galardón.

"Me falta tiempo para trabajar en mi novela", reconoció el escritor catalán en entrevista con AP. "Todavía no he pensado lo que supone este premio. Así de pronto, es un honor. A partir de ahora estoy obligado a no escribir cualquier tontería".

Marsé, de 76 años, quien figuraba desde hacía años en las quinielas como ganador del Cervantes, se desprendió finalmente en 2008 de la etiqueta de eterno candidato.

El jueves 23 de abril, como es tradición, viajará a la localidad madrileña de Alcalá de Henares, ciudad natal de Miguel de Cervantes, para recibir de manos del rey Juan Carlos la más preciada distinción de las letras en lengua española.

Marsé es un escritor que se hizo a sí mismo. Nació en Barcelona con el nombre de Juan Faneca Roca, pero al quedar huérfano de madre en el mismo parto fue adoptado por el matrimonio Marsé, de quien tomó definitivamente su apellido.

Mal estudiante, dejó la escuela muy pronto para ayudar en el negocio familiar en un taller de joyas. Jugando en la calle, en su barrio, se convirtió en el cronista más fiel de la Barcelona, y también la España, posterior a la guerra civil (1936-1939) con novelas tan celebradas como "Últimas tardes con Teresa", "Si te dicen que caí", "La oscura historia de la prima Montse" y "Confidencias de un chorizo", entre otras.

En esas obras, escritas entre 1960 y 1980, Marsé reflejó un universo lleno de perdedores y gente humilde que sufrió la posguerra tras la derrota a manos de Francisco Franco. Un país decadente, profundamente dividido por el conflicto, narrado con mucho realismo y altas dosis de ironía.

"Echo de menos la memoria humana y urbana de la Barcelona de entonces", comentó el escritor.

Durante algunos años, Marsé se trasladó a París, donde experimentó la libertad de vivir sin las ataduras de la dictadura franquista.

Como no podía ser de otra manera, el autor recordará esta guerra y apelará al recuerdo de los miles de muertos de aquel enfrentamiento durante su discurso de aceptación, del que no quiso desvelar grandes detalles por respeto a todas las personas que acudan al acto de Alcalá de Henares.

Sobre América Latina, dice, ha viajado a Cuba, México y Argentina y se confiesa un gran amante de su literatura.

"Amo a Juan Rulfo, a Juan Carlos Onetti, a Alejo Carpentier, ¡a Horacio Quiroga! Y no me olvido de los grandes poetas", manifestó.

Escritor consagrado, Marsé atesora numerosos premios en su dilatada carrera: el Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe, el Nacional de Narrativa, el Planeta y el Internacional de Novela de México, entre otros muchos.

Y nunca ha dejado de escribir. Actualmente, trabaja en novela que espera finalizar este año. Hasta la fecha, su último libro publicado es "Canciones de amor en Lolita's Club" (2005), que hace dos años llevara al cine Vicente Aranda.

De hecho, numerosas obras de Marsé se han adaptado a la gran pantalla, con resultado desigual, según el propio escritor. "El amante bilingüe" (1993), también dirigida por Aranda; y "El embrujo de Shanghai" (2002), del realizador Fernando Trueba, son sólo algunas de ellas.

"El cine ha influido mucho en mi formación cultural", señaló el escritor. "Pero las adaptaciones que se han hecho de mis novelas son todas ellas películas fallidas".

El Premio Cervantes, concedido por el Ministerio de Cultura del gobierno español, nació en 1975 y se le considera el más prestigioso en lengua española.

En la nómina de ganadores, a uno y otro lado del Atlántico, se encuentran escritores como Carpentier, Jorge Luis Borges, Camilo José Cela y Alvaro Mutis. El año pasado el Cervantes fue para el argentino Juan Gelman.

Con el reconocimiento a Marsé se cumple un año más esa tradición no escrita que dice que el premio se reparte entre un autor latinoamericano y uno español.

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