Meek Mill se presentará en la Casa Blanca para debatir sobre el sistema penitenciario

Ha pasado solo un mes desde que el controvertido rapero Meek Mill (31) saliera triunfal de la cárcel después de que el tribunal supremo de Pennsylvania revirtiera la sentencia emitida por una jueza que, cinco meses antes, había condenado al intérprete a pasar entre dos y cuatro años entre rejas por haber violado en dos ocasiones los términos de la libertad condicional en la que se encontraba desde el año 2008.

A pesar de que no se le ha declarado en ningún momento inocente de los delitos que se le imputan, entre los que no solo destacan las dos infracciones mencionadas, sino también sendos cargos de posesión de armas y tráfico de drogas por tanto la situación de libertad de la que disfruta a día de hoy es provisional, el intérprete siempre ha defendido abiertamente su inocencia y, tras conseguir que una instancia superior anulara la decisión de la magistrada que le consideraba "un peligro público", ahora se ha propuesto llevar su cruzada por la reforma judicial a los centros de poder de la política estadounidense.

Con la autoridad moral que parece conferirle el apoyo mayoritario que ha recibido por parte de sus compañeros de la industria del hip hop entre los que destacan Jay Z, T.I. o Rick Ross y su convicción de que la jueza que solía llevar su caso sentía hacia él una animadversión personal que le impedía actuar con imparcialidad una teoría refrendada por la corte que ordenó su puesta en en libertad en abril, Meek Mill hará acto de presencia este mismo viernes en la Casa Blanca para debatir con el poder ejecutivo sus propuestas de cara a una eventual transformación del sistema penitenciario.

"Cuando salí de prisión, prometí que utilizaría la plataforma que me ha sido ofrecida para dar voz a aquellos que no la tienen. Así que me siento honrado de tener la oportunidad de acudir a la Casa Blanca para tratar estos temas. #Reforma en las prisiones", reza la primera parte del comunicado que ha facilitado a la prensa, en la que no se ha especificado si tendrá ocasión de verse cara a cara con el presidente Donald Trump.

"Esta reunión no tiene nada que ver con el apoyo a una persona o a un partido concreto. Mi objetivo es compartir mi historia con los principales legisladores para seguir impulsando las conversaciones sobre la justicia criminal. Tenemos que unirnos para reformar y arreglar un sistema que está roto. Tenemos una oportunidad muy especial para acometer cambios positivos", ha asegurado sobre la discriminación y el trato injusto que, en su opinión, sufren millones de ciudadanos en los tribunales, siendo él mismo un claro ejemplo de ello.

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