Michael Caine tuvo que cambiar su nombre por el terrorismo

Aunque es mundialmente conocido como Michael Caine, el verdadero nombre del actor es Maurice Micklewhite, un apelativo que el londinense logró mantener intacto en sus documentos identificativos hasta que la presencia cada vez más destacada del terrorismo islamista y los férreos controles de seguridad en las fronteras le obligaron a sustituirlo definitivamente por su alias artístico."Cambié mi nombre [legalmente] cuando empezó todo lo del ISIS y sus acciones terroristas.Siempre me decían: 'Hola Michael Caine' y de repente les daba un pasaporte con un nombre diferente. Me podía quedar en la aduana como una hora esperando a que comprobasen todo. Así que me cambié el nombre del todo", explica el veterano intérprete al periódico The Sun.

En un primer momento el actor eligió como nombre artístico una ligera variación del original, Michael White, pero como a su representante no le acabó de convencer la idea, tuvo que encontrar la inspiración en una de las películas de Humphrey Bogart, su intérprete favorito.

"Una tarde mi agente me dijo: 'Tengo un trabajo para ti, te doy tres días para prepararte pero no puedes llamarte Michael White, dame otro nombre'. En ese momento estaba en una cabina de teléfono en Leicester Square en frente del cine Odeon donde estaban proyectando 'The Caine Mutiny ' ['El motín del Caine'] de Humphrey Bogar, mi actor favorito, así que le dije: '!Michael Caine!'", recuerda.

Además de su gran presencia escénica y su característico acento de Londres, otra de las grandes cualidades del doblemente oscarizado actor es su capacidad para memorizar los guiones a la perfección, ya que ensaya cada línea más de 1.000 veces. "Ensayo solo en casa y para cuando tengo que empezar a rodar he repetido cada línea del diálogo un mínimo de 1.000 veces. Nunca me miro a un espejo, simplemente me siento y las recito", confesaba recientemente en el programa '60 minutes'.

Michael Caine es uno de los intérpretes más prolíficos de la historia del cine y en su historial se acumulan por el momento más de 160 películas, de lo que se desprende un frenético ritmo de trabajo íntimamente asociado a una filosofía personal que no ha dejado de poner en práctica. "Primero, voy a por los grandes papeles, si ninguno de estos llega voy a por los mediocres, y si estos tampoco llegan, elijo los que me ayuden a pagar el alquiler", expresaba en la misma entrevista.

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