Michael Douglas ya es abuelo

Tal y como confirmaba él mismo hace unas semanas, el actor Michael Douglas se ha convertido en abuelo este lunes 18 de diciembre con el nacimiento de su primera nieta, hija de su primogénito Cameron. Ha sido este quien ha anunciado la feliz noticia a través de su cuenta de Instagram, compartiendo una bonita imagen de su pareja Viviane realizando una pose de yoga durante la recta final de su embarazo, una fotografía que ha aprovechado para expresar su admiración hacia su chica y ahora también madre de su único retoño por el momento.

"Hoy, mi apreciación hacia las mamás de todo el mundo ha alcanzado nuevos niveles... Hoy he formado parte de un milagro mientras presenciaba la llegada al mundo de mi niña gracias a esta preciosa guerrera y amazona. Estoy tan orgulloso de ti... te quiero", aseguraba Cameron, nacido del primer matrimonio de Michael con Diandra Luker.

Por el momento no se han dado a conocer más detalles sobre el nacimiento o sobre el nombre que los felices papás han elegido para su pequeña, aunque hace unos meses Cameron ya se pronunciaba sobre su futura paternidad comentando cómo llegaba en el momento perfecto para marcar un antes y un después en su trayectoria vital repleta de altibajos.

"Tengo muchísimas ganas de que llegue el momento, y creo que va a ser una inspiración y una motivación para tratar de construir una buena vida para mi hija", aseguraba el también actor, que el pasado julio fue puesto en libertad tras una estancia en prisión de casi siete años por diversos delitos relacionados con el tráfico de drogas que truncó temporalmente su intención de seguir los pasos de su padre y su abuelo, el mítico Kirk Douglas.

Durante el tiempo que su hijo permaneció en prisión, Michael -padre también de dos hijos adolescentes junto a su actual esposa Catherine Zeta Jones- no paró de denunciar la condena en su opinión injusta que estaba cumpliendo Cameron, quien durante casi dos años estuvo cumpliendo su pena en confinamiento solitario.

Finalmente, en 2015 fue trasladado a una prisión de baja seguridad y este verano pasó a residir en un centro de reinserción de la ciudad de Nueva York, bajo libertad condicional y sometido a una serie de normas por orden judicial, entre las que destacaba la prohibición del uso de su teléfono móvil, restricciones en el acceso a internet y salidas restringidas que solo podían extenderse a 12 horas diarias, tras las cuales debía someterse a pruebas de alcohol cada vez que regresaba a las instalaciones.

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