Mila Kunis: 'Llegué a Estados Unidos como inmigrante'

La vida de la actriz Mila Kunis parece la típica historia del sueño americano: tras llegar a Estados Unidos con siete años procedente de Ucrania -aún bajo el control de la Unión Soviética- huyendo del antisemitismo y en busca de un futuro mejor para su familia vivió una infancia "feliz" pero con unos recursos económicos muy escasos, lo cual no le impidió convertirse primero en uno de los rostros juveniles de moda de la pequeña pantalla y más adelante en una estrella de Hollywood por derecho propio.

Vista su trayectoria vital, resulta comprensible que la intérprete se indigne ahora ante el sentimiento de rechazo a los inmigrantes que parecen alimentar ciertas personalidades políticas de su país adoptivo, que ella intenta rebatir con su propio ejemplo.

"Nosotros llegamos a este país con una visa de refugiados por motivos religiosos, y yo no voy a cargarme este país. Evidentemente pago mis impuestos. No le estoy quitando nada a nadie. Así que el mero hecho de que la gente vea todo lo que está sucediendo y diga: 'Uf, [los inmigrantes] van a cargárselo todo'... Me entristece mucho que nos hayamos instalado en la cultura del miedo. Y de ahí hemos pasado al: 'Vamos a construir un muro entre Los Ángeles y México'", confiesa la actriz en una entrevista a la edición británica de la revista Glamour, en la que no trata de ocultar su enfado al hacer referencia al discurso con tintes racistas empleado por el candidato a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump durante la campaña presidencial.

"Es un gran titular. Y le ha llevado lejos. Nadie debería estar enfadado con él, nosotros mismos hemos creado esta situación", afirma tajante.En su caso, Mila no podría sentirse más orgullosa de sus orígenes y de lo duro que trabajaron sus padres para construirse una vida en su nuevo país, asegurándose en todo momento de que su hermano y ella no se sintieran "menos" que el resto de niños de su entorno a pesar de su precaria situación financiera.

"Mis padres pasaron por un infierno. Llegaron a Estados Unidos con sus maletas, una familia de siete y 250 dólares. Eso era todo. Durante años trabajaron a tiempo completo y acudieron a la universidad. Iban a clases nocturnas para aprender inglés. Mi madre empezó a trabajar como empaquetadora en una tienda en Culver City (Los Ángeles). Eso fue a lo que se dedicó hasta que aprendió inglés, entonces pasó a ser cajera. Mi padre tenía... j*der, no lo sé, ¿unos siete trabajos? Pintó una casa, también se dedicó a transportar retretes. Conducía un taxi, era repartidor de pizzas... Cualquier cosa que podía hacer, la hacía. Con el tiempo mi padre acabó siendo propietario de varios taxis y mi madre se convirtió en la gerente de un Rite-Aid [una cadena de farmacias en Estados Unidos]. Se compraron un coche y una casa. Pese a crecer siendo pobre, nunca eché nada en falta. Mis padres hicieron un trabajo magnífico para no hacerme sentir menos que los otros niños".

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes