Mónaco engalanado, pero persisten rumores sobre Alberto II

MONACO (AFP). Mónaco está bajo alta seguridad y su calles y plazas están engalanadas para la boda de Alberto II con la sudafricana Charlene Wittstock, el viernes y sábado, pero los rumores sobre otro hijo fuera de matrimonio del príncipe suscitan inquietud en el pequeño Estado independiente.

El rumor de que la ex nadadora sudafricana se disponía hace unos días a suspender los preparativos de boda y "fugarse" a Sudáfrica, a raíz de "revelaciones" sobre su futuro esposo, era comentado en las calles de Mónaco el jueves, cuando empiezan los tres días de celebraciones por el enlace.

"Leí el artículo publicado por (la revista francesa) L'Express, pero no quiero creerlo. Lo que todos esperamos es ver pronto un bonito bebé gateando en el Palacio", dijo un monegasco que hacía fila en una tienda de comida. "Mónaco necesita un heredero", agregó.

Esos rumores de una crisis en la pareja -desmentidos tajantemente por el Palacio- fueron divulgados el martes por el sitio internet del L'Express, que afirmó que Wittstock se disponía a partir "precipitadamente" de Mónaco y tomar un vuelo "sin retorno" rumbo a Sudáfrica, tras "revelaciones" sobre su marido.

Según L'Express, la futura princesa fue interceptada en el aeropuerto de Niza (sur de Francia) y convencida de que volviera a Mónaco y siguiera adelante con los preparativos para la boda.

Pese a los desmentidos del Palacio, el director del semanario, Christophe Barbier, insistió el miércoles en que la noticia era veraz. "Hemos recabado la información de tres fuentes diferentes y las tres son fiables (...) Mantenemos nuestras informaciones", declaró Barbier.

El abogado del príncipe, Thierry Lacoste, ha desmentido tajantemente esa versión, rechazando también un supuesto tercer hijo natural del soberano de Mónaco, que ha reconocido ya dos hijos fuera de matrimonio.

"Es un acontecimiento histórico, feliz. Es un nuevo capítulo que se abre, un matrimonio principesco en el siglo XXI", insistió el jueves el alcalde de Mónaco, Georges Marsan.

Aunque reconociendo que cuando "el río suena, piedras lleva" - como dijo una empleada doméstica española, que trabaja en un hotel del enclave-, los monegascos se preparan a festejar la primera boda principesca en Mónaco desde la de Rainiero y la estrella de cine, Grace Kelly, que hace 56 años sedujo al mundo entero.

Las celebraciones comienzan este jueves con un concierto del grupo Eagles en el estadio de fútbol Luis II, al que asistirán los novios, y al que están invitados todos los ciudadanos y residentes de Mónaco, los trabajadores del Principado y los habitantes de las localidades vecinas.

La totalidad de los efectivos de la seguridad pública del microprincipado - 550 hombres - van a ser desplegados para estos tres días de celebraciones.

Los festejos tienen un toque popular, porque el príncipe Alberto "desea compartir los tres días de celebraciones de la boda con tanta gente como sea posible", se lee en la página oficial del enlace real en Facebook.

El viernes, tras la boda civil, Alberto y Charlene, que será conocida como Su Alteza Serenísima Charlene de Monaco, saldrán al balcón, antes de unirse a unos 6,000 súbditos de Mónaco reunidos en la plaza para degustar una comida al aire libre, donde habrá platos sudafricanos, en honor al país de la novia, y también exquisiteces mediterráneas.

Esa noche habrá un espectáculo de música y luz y un concierto de Jean Michel Jarre, que el jueves ultimaba los detalles de su espectáculo en el puerto de Mónaco. Se prevén más de 100,000 espectadores para este concierto-

La ceremonia religiosa tendrá lugar el sábado a las cinco de la tarde, no en la catedral donde se casaron los padres de Alberto, Raniero y Grace Kelly, sino al aire libre, en el patio de honor del palacio.

Miembros de la realeza, jefes de Estado y celebridades han sido invitadas a la ceremonia en la que participará la soprano estadounidense Renee Fleming. La ceremonia de la boda será retransmitida en grandes pantallas en toda la ciudad.

Luego, la novia, que vestirá un diseño del modista italiano Giorgio Armani, depositará su ramo en la iglesia de Santa Devota.

La pareja no hará el recorrido por las calles de Mónaco en carroza, sino en un coche híbrido, testimonio de su interés por la defensa del medio ambiente.

Tras la cena oficial, que está a cargo de uno de los grandes chefs franceses, Alain Ducasse, se celebrará el baile en el palacio, lleno de lujo y glamour.

Al mismo tiempo, habrá fiestas en las calles, y las celebraciones culminarán el sábado a medianoche con un espectacular despliegue de fuegos artificiales.

Durante las ceremonias de la boda, estará prohibido sobrevolar el Principado de Mónaco, según un decreto publicado en el Diario Oficial.

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