Museos de arte de EU se ingenian para recaudar fondos

MIAMI (AP). Una voluminosa escultura verde y naranja de Keith Haring se alza en el vestíbulo de la casa de campo del dermatólogo Frederic Brandt.

En su dormitorio en el piso superior, frente a su cama baja, resaltan tres pinturas de la artista sudafricana Lisa Brice con una sugestiva gama de verdes. En el cuarto también luce el cuadro de un perro de la impactante artista británica Tracey Emin y otro del austríaco Christoph Schmidberger que muestra a un hombre en paños menores.

Generalmente Brandt, según dice, está los sábados por la noche en su casa jugando con sus perros, y no guiando a extraños a ver su colección de arte. Pero esta noche en particular ha abierto las puertas de su residencia para recaudar fondos en beneficio del Museo Contemporáneo de Arte en Miami Norte. Es parte de las "Noches encantadas", un evento anual y una forma personalizada de recaudar fondos para el museo.

Y también es ejemplo de los medios alternativos que las instituciones de arte en todo el país están usando para conseguir dinero.

Ford Bell, presidente de la Asociación Estadounidense de Museos, dijo que aunque no hay datos firmes sobre el número de museos que se aparta de la típica gala anual, decididamente están haciendo cambios.

Hay mucha competencia por las donaciones por parte de organizaciones sin fines de lucro y otras, y los museos tienen que trabajar más duramente para conquistar la participación del público, explicó Bell.

"La oportunidad de ver una colección privada que no está en exhibición es un gran atractivo", afirmó. "Es un gran privilegio hacer eso, y un buen modo de cultivar a los donantes".

En el Museo Georgia O'Keeffe en Santa Fe, Nuevo México, una veintena de personas podrá visitar una muestra de trabajos de O'Keeffe y el fotógrafo Ansel Adams, hacer una gira por los sitios donde hacían sus obras, visitar las dos casas de los artistas y almorzar en la casa de la pintora. Este privilegio costará 5.000 dólares por persona. Durante varios años, el museo también ha organizado visitas a colecciones privadas en hogares.

Un 50% del presupuesto anual de 7 millones de dólares proviene de la recaudación de fondos, dijo Jackie Hall, directora de desarrollo.

El Museo Guggenheim en la ciudad de Nueva York ofrece a sus benefactores una serie de eventos, incluyendo cenas en casas privadas. Unas 40 personas que donaron entre 15.000 y 30.000 dólares cenaron recientemente en la casa del artista Julian Schnabel.

Quienes donan 1.000 dólares o más al Museo de Arte de Cleveland en Ohio pudieron visitar casas de coleccionistas privados pagando unos 60 dólares por persona y después asistieron a una recepción, dijo Jack Stinedurf, director de desarrollo. Pero aclaró que el museo también organiza funciones de gala.

En el Museo de Arte Contemporáneo de Miami Norte, la directora Bonnie Clearwater dijo que los benefactores reciben invitaciones para comprar entradas por 700 dólares para una fiesta y cena de su elección. El anfitrión paga por la comida y los servicios. Después de los cocteles se hace un recorrido para ver la colección de arte, y luego viene la cena. Todo el dinero recaudado va directamente al museo. Las cenas dejan entre 260.000 y 280.000 dólares por año.

Las cenas de este año fueron en las casas de varios coleccionistas, algunas de ellas hasta en Connecticut.

"La idea es fomentar las artes, conversar y pasar un buen rato", dijo Clearwater. "Crea una comunidad de gente que busca una conexión más profunda por medio de las artes".

Irma Braman, titular del museo a quien se le ocurrió la idea de las cenas, dijo que no quería ir a bailes y que tampoco era lo que querían los benefactores.

"Tenemos coleccionistas relativamente jóvenes... No quiero vestidos de gala ni frac para una función de recaudación de fondos", explicó. "Es un fenómeno realmente interesante porque realmente me siento como si estuviera ofreciendo una fiesta".

Los participantes a veces le envían flores y llevan regalos a las cenas que ofrece. Las reuniones atraen a gente de toda edad.

Clearwater dijo que los miembros de la junta del museo advirtieron que había mucho interés en ver estas casas y sus colecciones, estableciendo amistades, en especial en una ciudad como Miami en la que muchos miembros no viven todo el año.

"Creo que es muy buena idea... La gente está un poco más allá de las galas", comentó Brandt. "Creo que es mucho más agradable. Es algo más íntimo".

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