Noel Gallagher prohíbe a sus hijos hacerse tatuajes

Pese a ser uno de los grandes referentes del 'britpop' y, por tanto, del sector más rebelde de la música británica en los 90, Noel Gallagher nunca cayó en la 'tentación' de radicalizar su imagen con tatuajes o piercings, como sí han hecho tradicionalmente tantos de sus compañeros de profesión. Quizá sea por eso que el que fuera colíder de Oasis no quiere ni oír hablar sobre la posibilidad de que sus tres hijos -Anaïs (17), Donovan (9) y Sonny (6)- se perforen las orejas o se realicen algún grabado en tinta.

"Ninguno de mis hijos se hará [un tatuaje]. Nunca me he hecho ningún piercing, creo que todo eso es algo extraño, para ser sincero", revela el afamado guitarrista en una entrevista concedida a la emisora Absolute Radio, en la que además bromeó con la idea de que una supuesta crisis de la mediana edad -ahora que está a punto de cumplir los 50 años- pudiera hacerle cambiar de opinión.

"Todavía no me ha sucedido, así que nada de pendientes, tatuajes o pantalones de cuero para mí. Tampoco es que sea mi estilo. Nunca he tenido carné de conducir. Si tuviera carné o me interesara aprender a conducir, quizá mañana me compraría un coche de 250 mil libras, o una moto. Pero lo cierto es que ni siquiera me he teñido nunca el pelo", manifiesta.Más allá de la fuerte aversión que parece sentir hacia las nuevas modas estéticas que triunfan entre los más jóvenes, el mayor de los Gallagher se enorgullece de no encajar en el estereotipo de progenitor tradicional y estricto.

"Mi mujer me riñe por no interesarme por Donovan. Ella me dice: '¿Le puedes decir que haga los deberes?'. Y yo le contesto: 'Sí, dame un minuto'. Pero yo nunca he hecho deberes, ¡y mírame! Siempre me cae una gran regañina por eso. No sé cómo es el padre promedio, pero yo no considero que lo sea", reconoce el artista.

Por el momento, parece que no hay riesgo alguno de que alguno de sus retoños acabe siguiendo sus pasos para convertirse en una estrella de la música y quizá dejarse seducir por los excesos que suele encerrar ese estilo de vida -tatuajes y pendientes incluidos-, gracias a la dureza de la que hace gala su famoso padre a la hora de juzgar su talento musical.

"Yo le digo: 'Venga, pásame la guitarra y te enseñaré cómo se hace, hijo'. Entonces empiezo a tocar 'Don't Look Back in Anger', y cuando suelto la guitarra siempre se hace un silencio casi mortal y es entonces cuando le digo: 'Sí, ¡sigue soñando! Anda, ve a encender la tetera'", bromea.

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