Opera de Strauss aplaudida en Viena por su sencillez

VIENA (AP). La ópera de Richard Strauss "Intermezzo" agradó al público de la capital vienesa por la sencillez con que describe la boda del compositor con la soprano Pauline de Ahna, que hizo de la vida del maestro un verdadero martirio.

La obra fue ensalzada desde un principio por comprimir en dos horas y media una trama que aparece demasiado liviana para una ópera de gran empaque.

En lugar de batallones, pirámides o muertes heroicas en el escenario, la obra se basa en la vida de un matrimonio.

La esposa abre una carta dirigida a él, de la "otra mujer". Aunque se avecina una tragedia matrimonial, pero a último momento los acontecimientos demuestran que él es inocente y la relación entre ambos esposos queda a salvo.

El genio musical de Strauss no está en duda. Empero, como persona fue criticado por ser superficial. La banalidad de "Intermezzo" parece justificar esos reproches.

Para el público de hoy, no obstante, el argumento es una delicia, por reflejar un verdadero fragmento del matrimonio del compositor con la soprano Pauline de Ahna, una mujer melodramática que _ al menos para el resto de la sociedad _ hizo de su vida un verdadero martirio.

Sus contemporáneos dijeron que era exigente, injusta, maleducada y materialista, dispuesta a regañar y mofarse de su esposo por el menor motivo. Sin embargo, para el calmado Strauss, pareció ser la persona adecuada.

"Se enfurece mucho", comentó en una ocasión. "Pero es lo que necesito".

La boda de Strauss ocurrió hace 106 años: Pauline encontró la carta en 1902. Empero, en la producción del sábado en el Theater an der Wien, la situación tuvo un aspecto tan realista como si hubiera ocurrido ayer y la ubicuidad del tema fue solamente una de las razones.

Carola Glaser realizó una deliciosa y fresca interpretación de Christine (Pauline), con gran lucimiento tanto dramático como de voz.

Bo Skovhus estuvo perfecto como Robert Storch, su esposo compositor y director.

El barón Lummer, quien intentó sin conseguirlo seducir a Christine, fue interpretado por Oliver Ringelhahn. Actuaron además: Gabriela Bone como la criada Anna; Andreas Conrad de Stroh; y Wolfgang Newerla, James Creswell y Klemens Sander como los socios de Storch.

En el foso, estuvo el director Kirill Petrenko frente la Orquesta Radio Sinfónica de Viena.

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