La madre de Paulina Rubio resta importancia a los juicios que encara su hija

Aunque el nombre de Paulina Rubio vuelve a estar íntimamente asociado a sus numerosos problemas legales, que abarcan no solo la lucha por la custodia de su hijo Andrea Nicolás -fruto de su turbulento matrimonio con Nicolás Vallejo-Nágera- sino también varias demandas relacionadas con su faceta profesional, la madre de la estrella del pop, la actriz Susana Dosamantes, está convencida de que la justicia acabará dándole la razón y de que muchos de estos pleitos se podrían haber evitado de no ser por la "codicia" de algunas personas.

"Estas demandas son consecuencia de la fama y del éxito, es un gran negocio para algunos que se pasan de listos y para sus abogados. En el fondo ganan todos a costa de quienes somos honrados, pero confío en que al final se hará justicia y que la codicia no podrá triunfar sobre la realidad", se sinceró la veterana artista en conversación con el canal Televisa, aunque evitando revelar el estado anímico de su hija de cara a sus próximas apariciones ante los tribunales.

Mientras que su afamada progenitora no lo ha dudado un segundo a la hora de salir de nuevo en su defensa, la propia Paulina Rubio ha preferido encerrarse en el estudio de grabación para dar los últimos retoques a su esperado nuevo disco y, de paso, sortear la obligación de tener que dar explicaciones sobre sus últimos encontronazos con la justicia.

Tras haber sido acusada por su exmarido de querer torpedear su carrera profesional para sumirle en una grave situación financiera -necesaria, en su opinión, para arrebatarle la tutela del niño-, la diva mexicana tendrá que hacer acto de presencia en los juzgados este mes de junio para lidiar con una demanda por incumplimiento de contrato que se remonta a hechos acaecidos hace cuatro años.

Después de haber sido suspendido en varias ocasiones por falta de pruebas y material para la investigación, una magistrada de Miami decidió recientemente reabrir el caso en el que una promotora de espectáculos de Colombia exigía a Paulina Rubio una cuantiosa indemnización por no presentarse en un concierto programado en la localidad de Tunya -en el norte del país- en el año 2010, lo que podría llevar a la artista a tener que pagar unos 800 000 dólares en concepto de gastos de representación, escenografía y otros costes legales relativos a su fallida actuación; siempre que Paulina no demuestre que su ausencia se debía a que la organización no le había facilitado un medio de transporte.

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