Peter Andre habla sobre los problemas psicológicos que vivió tras conocer la fama

Aunque ha ido perdiendo presencia mediática de forma progresiva y, sobre todo, lejos de sus mercados de referencia, que son el británico y el australiano, el cantante Peter Andre sigue siendo una de las figuras más populares del mundo del espectáculo en el Reino Unido gracias a la estabilidad de la que goza su carrera musical en dicho país y, también, por el interés que genera su vida privada y su extinto matrimonio con la estrella televisiva Katie Price.

Pese a que muchos podrían considerar que al artista de 45 años, quien se dio a conocer a nivel mundial en el año 1996 con su exitoso sencillo 'Mysterious Girl', no le ha ido nada mal teniendo en cuenta la facilidad con la que la industria del entretenimiento encumbra y luego desecha a muchas de sus personalidades, él mismo se ha encargado ahora de sacar a relucir el lado más oscuro de su fama y, especialmente, los efectos psicológicos que se desprendieron de la intensa popularidad de la que gozaba hace dos décadas.

"A día de hoy, cuando hablas de ansiedad, de depresión o de las consecuencias del estrés, mucha gente sigue pensando en esas cosas como si fueran fruto de una debilidad por tu parte. Y lo cierto es que yo pasé por todo eso durante muchos años, probablemente desde el año 1998. En ese momento estaba en la cumbre de mi trayectoria y, de repente, es como si me hubieran lanzado un montón de ladrillos. Estaba paralizado, no podía operar e incluso acabé en el hospital debido a varios ataques de pánico", ha revelado en el programa 'The Ray Darcy Show'.

Uno de los principales motivos por los que el vocalista prefirió guardar silencio durante la que sin duda fue la etapa más difícil de su vida, negándose incluso a hablar de sus problemas emocionales con sus propios padres, reside en el estigma que para muchos -incluso en estos tiempos- sigue desprendiéndose de las enfermedades mentales: un tema especialmente "tabú" en el seno de un sector profesional en el que, a su juicio, había que proyectar fuerza y seguridad en uno mismo.

"Hay gente para la que sigue siendo un tema tabú, algo que esconder a toda costa. En mi caso, estuve arrastrando todos estos contratiempos durante años, pero al mismo tiempo decidí ir a terapia, tomar medicación y visitar el hospital cuando fuera imprescindible. Mis padres no sabían nada, no se lo conté para no preocuparles demasiado. Y en medio de esa pesadilla, recuerdo rezar y decir: 'Por favor, si salgo de esta, si soy capaz de llegar al final de este período, apreciaré más mi vida y no daré por sentado lo que tengo'. Al final lo logré y desde entonces soy consciente de lo afortunado que soy al tener tantas cosas maravillosas a mi alrededor", ha sentenciado el artista, padre de cuatro hijos de entre dos y trece años de edad.

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