Pinal, Bracho y Zabaleta cuentan historias con moda

MEXICO (AP). Del mismo modo en que Andy Warhol aseguraba que los zapatos de tacón acercaban a las mujeres al cielo, el director de teatro Francisco Franco cree que la moda es un reflejo de la idiosincracia de las sociedades y que la indumentaria puede llegar a tener un papel protagónico en las historias.

Por ello, decidió reunir a las actrices Silvia Pinal, Diana Bracho, Susana Zabaleta, Gabriela de la Garza y Mariana Treviño en la obra "Amor, dolor, ¡y lo que traía puesto!", en la que se vinculan momentos cruciales en las vidas de distintas mujeres con los vestidos que lucían.

"Tendemos a pensar que el tema moda es un tema frívolo... y no. La moda es cultura, la moda va junto con la idiosincracia, va junto con el aire de un tiempo y muchas veces es uno de los reflejos más claro de ese tiempo", dijo el jueves Franco en rueda de prensa para presentar la obra.

"Al mismo tiempo que vamos viendo el desarrollo de la moda y escuchando estas historias, vamos viendo cómo ha evolucionado nuestra ciudad y cómo nos hemos transformado con ella", refirió sobre el montaje, que se estrena el próximo jueves. La obra se presentará de jueves a domingo en principio durante 12 semanas.

"Amor, dolor, ¡y lo que traía puesto!" es una serie de monólogos escritos por la fallecida Nora Ephron y su hermana Delia, quienes se basaron en el libro homónimo de Ilene Beckerman.

En la versión mexicana, Pinal protagoniza la historia dando vida a un personaje "atemporal" que guía al público en un viaje por distintas épocas.

"Es una obra que para variar es femenina y las cosas que son femeninas me atraen. Lloramos, reímos... A mí me conmueve mucho lo que digo, porque esta es mi historia, y aunque no sea mi historia, tiene muchas cosas de mi historia", expresó Pinal, quien regresa a las tablas luego de tres años.

"Mi papel es de una güera (rubia) sinvergüenza que se casó cuatro veces, algo tiene que ver con la realidad, pero en fin...", refirió la actriz en tono bromista sobre sus cuatro matrimonios.

Franco destacó que no es una adaptación ligera, pues "no se tradujo simplemente para que en vez de que fuera la 5a Avenida, fuera la avenida Insurgentes"

"Hubo un trabajo más profundo. Es una creación a partir de lo que hizo Nora Ephron, porque esta obra necesitaba ser muy cercana", ya que las historias "tienen que ser como si te lo estuviera contando tu tía, tu abuela o tu amante".

Bracho coincidió, pues "cuando leía la adaptación que habían hecho, se me cayó la mandíbula, porque yo conocía el libro".

Entre bolsos, minifaldas y tacones, la puesta en escena explora temas como el aplomo que da un vestido o la seducción que puede desencadenar.

"Te puedes poner un vestido y hacer que ese ser humano, que nunca te ha volteado a ver el imbécil, te voltee a ver", señaló Zabaleta. "Es una forma de seducción increíble y la ropa te ayuda. Un gran vestido, hombre, ¡tiene unas historias!", agregó en tono pícaro.

La importancia de la ropa en la vida de las mujeres queda de manifiesto cuando cada uno de los personajes explora la relación entre la figura femenina y el sostén.

"El bra tiene que ver con la adolescencia, decidir de la noche a la mañana pasar de niña a mujer. A las niñas eso nos pasa ... de repente a los 12 años te ponen un bra y tu vida cambia porque la gente te ve de otra manera. Tienes que ser femenina, ya no puedes jugar con los niños", dijo Zabaleta.

Los diseñadores de moda Alexia Ulibarri, Alejandro Carlín, Mariana Luna y las firmas Trista y JI+B fueron convocados para crear el vestuario de la obra. Cada uno confeccionó un atuendo negro y otro en un color inspirado en alguna piedra preciosa para cada una de las actrices.

"La moda no es una más de las protagonistas del espectáculo, es parte de cada una de las protagonistas. Es el tema alrededor del cual vamos conociendo todas estas historias", dijo Franco.

Giovanni Estrada y José Alfredo Silva, de Trista, fueron los encargados de vestir a Bracho, e idearon un saco negro con bordados blancos y un vestido azul en simbiosis entre el espíritu de la marca y el de la actriz.

"Fue una cosa muy humana", dijo Silva a la AP desde uno de los camerinos en los que se encontraban las piezas para el montaje. Bracho "nos habló de cómo le gustaría, nos habló de cómo se percibe, le hablamos de cómo era nuestro trabajo y hubo una empatía y una química muy importante... Ella engloba muy bien esa personalidad, ese carácter y esa mujer a la que queremos vestir".

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