Rafa Nadal y Xisca Perelló se casarán el próximo otoño en Mallorca

La pareja formada por Rafael Nadal y Xisca Perelló es indudablemente una de las más sólidas que existen a día de hoy en el seno de la crónica social española, entre otras razones porque los dos enamorados formalizaron su noviazgo hace ya 14 años -aunque se conocen de toda la vida, ya que la joven es la mejor amiga de la hermana menor del tenista- y desde entonces solo han proyectado estabilidad y romanticismo en las escasas apariciones públicas que han realizado de forma conjunta.

Precisamente por el carácter idílico de su historia de amor, buena parte de la opinión pública llevaba años preguntándose por qué Xisca y Rafa todavía no se habían animado a dar un paso tan importante como el de casarse -un trámite por el que ya han pasado compañeros y rivales tenísticos más jóvenes que el mallorquín- para acabar de sellar definitivamente su compromiso de vida: una cuestión de la que, fieles a su habitual discreción, ellos nunca se han pronunciado.

Sin embargo, esta semana han quedado completamente disipadas todas las dudas en torno al futuro en común del deportista, de 32 años, y la licenciada en administración y dirección de empresas, de 30, ya que la revista ¡Hola! ha revelado en exclusiva que la pareja contraerá finalmente matrimonio el próximo otoño con una ceremonia que, como no podría ser de otra manera, tendrá lugar en la isla de Mallorca.

Según las fuentes a las que ha tenido acceso la publicación, Rafa y Xisca -apodo con el se conoce públicamente a María Francisca Perelló, pese a que sus allegados se refieren a ella como 'Mery'- se habrían comprometido oficialmente el pasado mes de mayo durante una estancia -en principio no de índole romántica- en la siempre hermosa ciudad de Roma.

Como todos los años, el de Manacor se encontraba en la capital italiana para disputar su tradicional torneo de tierra batida -el cual ganó, por cierto-, y al igual que en otras ocasiones su futura esposa decidió viajar con él para animarle durante los partidos. Una vez finalizado el campeonato, Rafa y Xisca se habrían ido a cenar juntos para celebrar la victoria y, en el momento cumbre de la velada, el deportista habría hincado la rodilla para pedirle que se convirtiera en su esposa.

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