Raúl de Molina adelgazó, pero sigue siendo "El Gordo"

MIAMI (AP). Desde niño fue gordo ... y feliz, como ahora. Siempre disfrutó de los helados y los flanes, de un buen plato de carne asada y patatas fritas, y aunque comía en exceso se sentía bien. Tal vez por eso Raúl de Molina jamás planeó adelgazar, así como tampoco se propuso ser un astro de la televisión.

La realidad, sin embargo, es otra. De Molina, quien hace más de una década dejó de ser paparazzo para convertirse en conductor del programa de entretenimiento "El Gordo y la Flaca" junto a Lili Estefan, es perseguido hoy por cámaras fotográficas y televisivas.

El último año ha bajado cerca de 30 kilos (70 libras) y se siente contento, porque no sólo luce bien cuando se ve al espejo, sino que con sus 124 kilos (274 libras) actuales sigue teniendo imagen de gordo, como él quiere y como el público de su programa lo conoce.

"El problema mío de la gordura es la fascinación que tengo con los dulces, desde chiquito", admitió de Molina en una entrevista con la AP en la que dijo también que ahora su aspiración es llegar a los 113 kilos (250 libras), pero "nunca" a los 91 kilos (200 libras) recomendados por los médicos para un hombre de su edad y estatura.

Quiero ser "siempre gordo como estoy ahora. Lo que no estoy es tan gordo como antes ... Si llego a pesar 250 libras (113 kilos) eso es gordo para mucha gente, pero voy a lucir flaco" en comparación con los 172 kilos (380 libras) que llegó a pesar hace 12 años, expresó el presentador cubano de 49 años, quien para adelgazar hizo dieta y mucho ejercicio físico bajo la supervisión de un médico.

Afirmó que nunca se sometió a una gastroplastia (cirugía del estómago) para adelgazar porque le "encanta la comida", y recientemente publicó el libro "La dieta del Gordo" para ayudar a otros hispanos obesos a bajar de peso.

"Lo que más odio en el mundo es comer mal. Vivo para comer, disfruto la comida. Ahora aprendí a comer y comer mejor", manifestó el conductor del programa de farándula de la cadena Univision, quien en sus más de 12 años como fotógrafo profesional logró imágenes de Madonna corriendo en las playas de Miami mientras nadie podía encontrarla y también fotografió a las princesas Carolina de Mónaco y Diana de Gales.

Hace unos tres años le detectaron un cáncer en el riñón derecho y el médico le dijo que para poder operarlo debía adelgazar. En aquel momento sólo logró bajar unos 10 kilos (alrededor de 25 libras). Lo operaron y todo salió bien.

Pero el llamado de atención de un médico se repitió hace un año, cuando los resultados de un examen de la próstata no salieron tan bien como esperaba, aunque esta vez no hizo falta una intervención quirúrgica.

De Molina, en lugar de adelgazar más, aprovechó un viaje a Italia para comer toda la pasta que quiso y, cuando regresó a Miami, la ropa le quedaba tan ajustada que ya no le servía. Fue entonces que decidió hacer la Dieta de South Beach, acompañada por un estricto régimen diario de ejercicios.

No pensó entonces que el público lo identificaba como "El Gordo", ni consultó a los ejecutivos de Univision por si se oponían a que dejara de serlo. Siempre seguirá siendo más o menos gordo, dijo.

Ejecutivos de Univision se negaron a responder preguntas de la AP relacionadas con el adelgazamiento de De Molina.

El reportero de la farándula asegura que ahora se siente mejor. Sólo come carne una o dos veces al mes, evita las frituras, consume muchas ensaladas y vegetales y cuando de vez en cuando se sale de la dieta con algo indebido, al día siguiente compensa haciendo más ejercicio y comiendo menos.

Sus consejos para quienes quieran adelgazar: no coman carbohidratos durante seis meses, coman sin sal o con la menor cantidad posible, y coman cada tres horas en pequeñas cantidades.

Además, mucha gimnasia, si es posible tanta o más de la que él hace: una hora y media de caminata y al menos media hora de ejercicios todas las mañanas, cuatro o cinco sesiones semanales de 50 minutos de natación, y tenis y caminatas por las noches.

"Hice el libro porque la gente todavía me pregunta cómo perdí peso y creo que puedo ayudar a muchísima gente a hacer esto", manifestó De Molina. "Los hispanos tenemos un problema tan grande" con la obesidad en Estados Unidos.

Tal como él lo quiere, muchas personas lo siguen identificando como "El Gordo" y hasta aseguran que su decisión de adelgazar ha mejorado su imagen.

"Está gordo todavía, no tan gordo, pero está gordo", manifestó a la AP Sandra Maldonado, un ama de casa de 43 años oriunda de Argentina. "Luce bastante mejor", indicó.

La modista colombiana Nancy Giraldo, que a los 59 años dice "lucha contra la obesidad", considera que De Molina puede ser un ejemplo para los obesos hispanos, porque "adelgazar no es fácil".

Igual piensa su compatriota Rosalba Patiño, de 66 años: "Con el sólo propósito y la fuerza para rebajar ya es un ejemplo", dice del animador.

De Molina nunca planeó adelgazar, como tampoco imaginó que iba a alcanzar la fama como presentador de televisión. Le encantaba la fotografía y le iba muy bien con su carrera.

Como fotógrafo estuvo más de 30 veces en Haití, "cada vez que había un golpe de Estado"; y viajó a Panamá durante la dictadura militar de Manuel Noriega. Y a pesar de que ésta ya no es su profesión habitual, sigue enviando las fotos que toma en cada uno de sus viajes a publicaciones como National Geografic, y lo seguirá haciendo porque viajar es lo que más disfruta en la vida.

"Si tengo un sueño en el mundo, ese es viajar y seguir viajando", expresó el conductor, quien ha tenido la dicha de dar la vuelta al mundo al menos tres veces.

Vuelve a paralizar a todo PANAMÁ, en esta 8va temporada