Richard Madden estaba al borde de la ruina antes de "Juego de tronos"

No cabe duda de que "Juego de tronos" ha cambiado para siempre la vida de sus protagonistas, que en su gran mayoría eran unos completos desconocidos cuando arrancó la historia.

Sin embargo, en el caso de Richard Madden, el personaje de Robb Stark no solo le convirtió en una estrella a nivel internacional, sino que también le salvó de tener que renunciar a su carrera interpretativa debido a sus problemas financieros.

"Creo que vivía con unos cinco dólares al día. Tenía básicamente dos opciones: podía pagar el almuerzo o comprarme el periódico y una pinta de cerveza. Generalmente me inclinaba por la última opción", ha recordado a su paso por el programa de Jimmy Fallon.

"Recibí esa llamada cuando acababa de gastar todo mi dinero en el último mes de alquiler que podía permitirme y fue maravilloso. Le pedí un adelanto a mi agente y eso me ayudó a pagar los siguientes meses. Si no hubiese aparecido esa oportunidad, me hubiese mudado de vuelta a casa de mis padres, había llegado a ese punto".

Irónicamente ni él ni la gran mayoría de sus compañeros de reparto pensaron nunca que la serie se convertiría en el fenómeno que ha acabado resultando ser y la suerte volvió a sonreírle después de que abandonara la producción de la HBO en la tercera temporada, ya que le ficharon para protagonizar la exitosa serie "Guardaespaldas" que Netflix ha llevado a decenas de países.

"Una vez más pensé que sería solo una pequeña serie que se emitiría en Reino Unido y al final acabó saliéndose de control. Y hasta me llevé un premio por ella [un Globo de Oro], y jamás me lo habría esperado. Le estoy muy agradecido a mi padre, que me convenció de escribir un discurso por si acaso con toda la gente a la que quería darle las gracias".

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