Ricky Gervais cree que Hollywood no está preparado para su humor mordaz

Pese a que a lo largo de los últimos años la ceremonia de los Globos de Oro ha tenido entre sus presentadores a figuras tan respetadas de la comedia como Tina Fey, Amy Poehler, Jimmy Fallon o Seth Meyers, a día de hoy el humorista y actor Ricky Gervais sigue destacándose con diferencia como el maestro de ceremonias más recordado y mediático de todos los que han pasado por el hotel Beverly Hilton durante la presente década.

A ello ha contribuido, sin duda alguna, el sinfín de ingeniosas, mordaces e irreverentes bromas pesadas que el también creador de la serie 'The Office' dirigió a buena parte de las estrellas de Hollywood que asistieron a las cuatro ediciones de la gala que presentó -las correspondientes a los años 2010, 2011, 2012 y 2016-, una serie de dardos tan crueles como certeros que, como ha explicado ahora el británico, pilló completamente desprevenidas a aquellas celebridades que hasta el momento se consideraban intocables.

"La gente siempre se va a sentir ofendida cuando se les ridiculiza, pero creo que en Estados Unidos el escándalo fue mucho mayor porque allí no están acostumbrados al humor ácido y crítico que hacemos aquí. Pero claro, digo yo que si no te puedes meter con la gente más acaudalada y bella del mundo, ¿con quién te puedes meter? Creo que al final lo entendieron y se lo tomaron con más calma", ha reflexionado Ricky Gervais a su paso por el programa de la televisión británica 'Lorraine'.

Entre las numerosas dianas a las que apuntó con precisión el cómico y guionista en sus años como maestro de ceremonias, destacan claramente los actores Mel Gibson -del que no dudó en bromear sobre su supuesto antisemitismo y sus problemas con el alcohol-, Ben Affleck -al que aludió en una ocasión al presentar a Matt Damon al escenario, describiendo a este como la única persona a la que Affleck no había sido infiel- o a la pareja cinematográfica que en su momento formaron Johnny Depp y Angelina Jolie con la denostada 'The Tourist', acusándoles indirectamente de haber sobornado a la Asociación de la Prensa Extranjera para que la incluyera entre las películas nominadas.

"Creo que todos deberíamos tener derecho a hacer chistes sobre lo que ocurre en el mundo, la clave reside más bien en encontrar la broma que se adapte mejor a la situación", ha reflexionado sobre el estilo satírico que ha definido la mayor parte de su carrera humorística y sobre el que, todo sea dicho, se siente muy orgulloso.

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