Rihanna promueve la flexibilidad de tallas en el mundo de la moda

Aunque buena parte de su legión de fans espera como agua de mayo el lanzamiento de un nuevo disco que le sirva para dar continuidad a su exitosa carrera musical, la cantante Rihanna ha vuelto a demostrar que, al menos en el terreno profesional, su máxima prioridad reside a día de hoy en la necesidad de consolidar su trayectoria paralela como diseñadora.

Tanto es así, que la diva barbadense se prepara ahora para la inminente llegada a las tiendas de la nueva línea de moda que ha desarrollado en colaboración con la casa Louis Vuitton: una serie de sofisticadas prendas con la que, ante todo, la intérprete quiere contribuir a desterrar de una vez por todas aquellas normas no escritas en lo que a las tallas y el corte de las prendas se refiere.

"Mi forma de vestir ha cambiado a medida que mis medidas han ido evolucionando, y por eso ahora me visto en función de mis proporciones. Creo que lo más importante es llevar aquello que te sienta bien. Yo ahora estoy algo más rellenita y tengo más curvas que antes, así que no tendría sentido diseñar algo que no me pudiera poner yo misma", ha argumentado en conversación con el suplemento Style del periódico The New York Times.

"Y mi talla no es la más grande de las que tenemos en la colección, de hecho creo que es de las más pequeñas. Llegamos hasta la 46 y de esa manera mandamos el mensaje de que la moda debe estar al servicio de la persona y no al contrario", ha añadido sobre el fin de la "dictadura" de las medidas antiguamente consideradas perfectas.

La estrella del pop también ha aprovechado su entrevista para reivindicar su papel como principal responsable tanto en el apartado creativo como en el aspecto más directamente relacionado con el negocio de su ilusionante aventura en el mundo de la moda, para el cual jamás se habría limitado a "vender" su marca personal y llevarse así un ingente beneficio económico sin implicarse activamente en el proceso.

"He ido evolucionando poco a poco en esta industria; primero como consumidora, como compradora. Luego se me empezó a reconocer por lo particular de mi estilo y comencé a hacer colaboraciones con distintas marcas. Nunca quise poner mi nombre en cualquier caso y vender la licencia, por eso me he involucrado personalmente en todas las fases del trabajo. También me lo he tomado con calma a la hora de ganarme respeto como diseñadora: me he propuesto dedicar todo el tiempo posible a la tarea de aprender, y lo he hecho poco a poco", ha explicado.

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