Rihanna se refugia en una fortaleza de acero

Tras haber vivido todo tipo de desagradables incidentes con anónimos acosadores que lograron acceder a su vivienda, la barbadense Rihanna ha decidido alquilar una imponente mansión en Los Ángeles que -además de costarle unos 60 000 dólares al mes- viene equipada con todo tipo de medidas de seguridad y está construida con acero y cemento para disuadir a los transeúntes más indiscretos.

Como publica el portal de noticias Radar Online, la nueva vivienda de la estrella del pop presenta techos de cristal de gran altura capaces de iluminar algunas de sus estancias más amplias, numerosas habitaciones para alojar a tantos invitados como desee y, sobre todo, un equipo propio de porteros y guardaespaldas que velarán por su seguridad las 24 horas del día: todo un lujo que la artista puede costearse perfectamente al haber vendido previamente la casa que tenía en la zona residencial de Pacific Palisades (California).

Una vez solventados sus pequeños problemas de alojamiento, no resulta extraño que Rihanna quisiera salir a celebrar su nueva etapa en Los Ángeles con algunas de las amistades que ha ido cultivando desde que pusiera fin a su relación con el rapero Drake. Uno de esos nuevos amigos es el también cantante Chris Martin -líder de Coldplay y exmarido de Gwyneth Paltrow-, con el que fue captada recientemente saliendo de un exclusivo restaurante de Santa Mónica y del que ya han surgido todo tipo de comentarios que hacen referencia a su supuesta fama de mujeriego tras volver a la soltería.

A diferencia de la tranquilidad en la que está sumida desde el comienzo de 2014, Rihanna atravesó el año pasado toda clase de traumáticas experiencias que a punto estuvieron de obligarle a abandonar la gran metrópoli californiana.

De hecho, ella misma confesó a través de varios documentos judiciales que la irrupción de varios acosadores en su anterior vivienda -de los cuales dos de ellos fueron condenados a no acercarse a la artista durante varios años- le había provocado graves daños emocionales y una sensación de vulnerabilidad que no podía soportar.

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