Rupert Everett defiende las ventajas de ser famoso

Si se consigue superar el agobio de la persecución de los paparazzi y no tomarse como algo personal las inevitables críticas en las redes sociales, ser famoso parece tener muchas más ventajas que inconvenientes, o al menos eso opina Rupert Everett.

El actor británico, más conocido por su papel de mejor amigo tanto de Julia Roberts como de Madonna en 'La boda de mi mejor amigo' y 'Algo casi perfecto' respectivamente, daría cualquier cosa por ser lo suficientemente popular como para que todo el mundo a su alrededor actuase como su sirviente.

Básicamente lo que le sucede a la reina del pop, su antigua 'bff' y con quien acabó enemistado por culpa de un libro de memorias -suyas- que no gustó nada a la cantante."La fama te sitúa en una burbuja.Empiezas a estar rodeado por un grupo de bobos que dicen 'sí' a todo lo que les pidas porque te tienen miedo. En mi carrera, siempre que pensaba que me estaba haciendo famoso, esa burbuja se rompía y me daba de narices contra el suelo. Siendo honestos, preferiría quedarme en esa burbuja porque así me malcriarían, me podría cabrear y ser un absoluto tirano cuando tuviera un mal día", reconoce el intérprete en un impresionante ejercicio de sinceridad a la revista Radio Times.

Uno de los motivos que, según el propio artista, podrían explicar que en la actualidad no disfrute de ese tipo de privilegios es su carácter poco dado a la arrogancia y la presunción. Por otra parte, esa personalidad le ha ayudado a abrazar ciertos papeles que ni siquiera se habría planteado aceptar de haber intentado encasillarse en el rol de guaperas con un cuerpo diez.

Por ejemplo, en su próximo filme 'The Happy Prince', que también dirige, interpreta al famoso escritor Oscar Wilde en sus últimos días con ayuda de una dentadura postiza y un traje 'de gordo'."Si hay una cosa que no soy es vanidoso. La gente habla de mi aspecto en esta nueva película, pero nunca pensé que era guapo cuando era joven. Si ahora echo la mirada atrás, sí que pienso: 'Oh, estabas espectacular'. Pero en aquella época siempre pensé que podría ser aún más guapo", asegura. "Es muy fácil estar feo cuando interpretas a Oscar [Wilde]. Lo difícil es intentar no estarlo a mi edad", bromea.

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