Salinger dejo una caja fuerte llena de dudas

NUEVA YORK (AP). La muerte de J.D. Salinger marcó el fin de una de las vidas más misteriosas de la literatura y crea aún más dudas sobre una de sus más grandes incógnitas: ¿El autor de "The Catcher in the Rye" guardaba manuscritos inéditos en una caja fuerte en Nueva Hampshire? ¿Se trata de obras maestras, curiosidades o simples borradores?

Su representante literario Phyllis Westberg, de Harold Ober Associates Inc., ha dicho que no tiene nada que comentar.

Marcia B. Paul, que fue abogada de Salinger cuando el autor emprendió el año pasado un juicio para detener la publicación de una secuela de "The Catcher in the Rye" (El guardián entre el centeno), no contestó las llamadas telefónicas que se le hicieron el jueves. Y el hijo de Salinger, Matt, dijo que las preguntas sobre el legado deberían dirigirse a Westberg.

Las historias sobre un posible tesoro oculto de Salinger han rondado por muchos años. En 1999, un vecino de Nueva Hampshire, Jerry Burt, contó que el autor le había dicho años antes que había escrito al menos 15 libros que no habían sido publicados y que conservaba en una caja fuerte en su casa. Un año antes la autora y ex novia de Salinger Joyce Maynard escribió que Salinger mantenía un diario y que guardaba por lo menos dos novelas inéditas.

Salinger murió el miércoles a los 91 años. Comenzó a publicar cuentos y relatos en la década de 1940 y se volvió la sensación en la década de1950 tras la publicación de "Catcher in the Rye" , una novela que llevó a este autor receloso a una reclusión casi total. Su último libro "Raise High the Roof Beam, Carpenters, and Seymour_an Introduction", apareció en 1963 y su última obra publicada fue el cuento "Hapworth 16, 1924", que se presentó en la revista The New Yorker en 1965.

Jay McInerney, un joven astro de la década de 1980 por su novela "Bright Lights, Big City" no es fanático de Hapworth y escéptico sobre los presuntos manuscritos de la caja fuerte.

"Creo que podría haber mucho ahí, pero no estoy seguro de que necesariamente sea lo que la gente espera", dijo McInerney el jueves. "'Hapworth' no era una obra de ficción tradicional o excepcionalmente satisfactoria. Era un monólogo epistolario delirante prácticamente sin forma y deforme. Tengo la sensación de que su obra posterior está en ese tono".

El autor y editor Gordon Lish, que escribió en la década de 1970 una historia anónima que convenció a algunos de sus lectores de que se trataba de un original de Salinger, dijo que estaba "seguro" de que había buenas obras encerradas en Nueva Hampshire. La novelista Curtis Sittenfeld, solía ser comparada a Salinger porque su novela "Prep" se trataba simplemente de disfrutar la aventura.

"¡No veo la hora saberlo!", dijo. "En nuestro tiempo de autopublicidad desvergonzada es extraordinario y casi increíble pensar que alguien escriba en serio y de verdad sólo por escribir".

Algunas de las grandes obras de la literatura han sido publicadas después la muerte de los autores e incluso contra su voluntad, incluso novelas de Franz Kafka como "El proceso" y "El castillo" que el autor checo había ordenado destruir.

Ya que se sabe tan poco sobre lo que Salinger hacía o no hacía hay mucho espacio para la especulación. McInernay dijo que una vieja amiga suya que conoció a Salinger le había dicho que el autor escribía principalmente sobre salud y nutrición. Lish contó que Salinger le dijo en la década de 1960 que escribía sobre la familia Glass, retratada en gran parte de sus obras.

Pero las otras obras de Salinger podrían existir sólo en nuestros sueños, como el segundo volumen de "Las almas muertas" de Nikolai Gogol, que el escritor ruso quemó poco antes de morir. La caja fuerte de Salinger también se podría convertir en algo como la novela corta de Henry James "The Aspern Papers", en la cual la búsqueda del narrador por las cartas de un poeta termina cuando le dicen que fueron destruidas.

Margaret Salinger, la hija del escritor, escribió en una autobiografía publicada en el 2000 que su padre tenía un sistema de archivo preciso para sus escritos: una marca roja significaba que el libro podría ser publicado "como está" si el autor moría. Una marca azul significaba que el manuscrito debía ser editado.

"Hay una gran paz en el hecho de no publicar", dijo J.D. Salinger al New York Times en 1974. "Publicar es una terrible invasión a mi privacidad, me gusta escribir, amo escribir, pero escribo sólo para mí mismo y para mi propio placer".

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