Sarah Silverman se ve obligada a reforzar la seguridad en sus espectáculos

La actriz y humorista Sarah Silverman nunca ha tenido reparo alguno a la hora de proyectar a través de su trabajo y de su imagen pública aquellas ideas políticas de corte liberal que tanto la caracterizan, así como la opinión que le merece la intransigencia e intolerancia de los sectores más conservadores de la sociedad estadounidense.

Es precisamente esa vertiente de denuncia social que define buena parte de sus afilados monólogos, que no ha dejado de identificarse desde la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, la que ha provocado ahora que la también guionista se haya visto obligada a reforzar las medidas de seguridad en sus espectáculos, después de que tanto ella como los miembros de su equipo hayan recibido toda clase de mensajes de los que podría desprenderse un claro riesgo para su integridad física.

"En las últimas fechas de la gira, recibí algunas amenazas. Ni siquiera fui consciente de ellas en un primer momento porque no me suelo fijar en las notificaciones ni nada de eso, realmente no sé cómo funciona Facebook. Mi mánager también recibió algunas llamadas amenazantes, y cosas de ese tipo, así que me dijeron que tendría que poner al menos un detector de metales en mis actuaciones y también incrementar la seguridad. Y no soy Britney Spears. Tengo que pagarlo todo yo misma, así que supone una gran inversión que hay que incluir en el presupuesto. Pero claro, prefiero estar viva. Pusimos detectores de metal en todos mis espectáculos y fue un poco ridículo. Algunas personas se enfadaron, pero entiendo que no se puede gustar a todo el mundo", ha explicado al portal de noticias The Hollywood Reporter.

Según la carismática artista, el detonante de esta delicada situación podría residir en un mensaje que publicó el febrero pasado en Twitter para proponer un "golpe militar" contra la actual administración republicana. Lo que sus detractores no parecieron entender, en su opinión, fue el humor implícito de su comentario, ya que entre otras referencias, comparaba al mandatario de Estados Unidos con el Rey Loco de 'Juego de Tronos'.

Estos últimos años no han sido precisamente fáciles para la cómica, ya que además de los contratiempos derivados de su activismo político, ha tenido que convivir con la pérdida de su madre y de dos de sus amigos más íntimos, los también humoristas Harris Wittels y Garry Shandling. Por si eso no fuera suficiente, la intérprete sufrió hace un año una dura epiglotitis como consecuencia de la complicación de una simple inflamación de garganta, y tuvo que luchar por su vida durante los cinco días en que estuvo ingresada en la UCI.

"Desde mi último especial hasta este especial [acaba de estrenar en Netflix su monólogo 'A Speck of Dust'], en el curso de dos años, he perdido a tres de mis personas más cercanas y casi me muero yo misma. De muchas maneras, aunque no se vea en la superficie, el especial gira en torno a eso, y va sencillamente dedicado a las personas que he perdido. La preparación de este especial tuvo muchos comienzos y finales. No era simplemente prepararme para un programa más, era como volver a empezar de cero haciendo un monólogo. Muchos de esos comienzos y finales suelen ser porque estás trabajando en alguna serie de televisión y algo te impide volver a los monólogos. Pero lo mío no fue así, para mí estos parones eran emocionales. No me veía subiendo al escenario y poniéndome a bromear. No podía ni imaginármelo. Pero siempre volvía a los monólogos porque creo que así es como los cómicos sobreviven. Así es como superan las cosas. Siempre he vuelto ahí y estoy segura de que, de manera indirecta, influencia mi trabajo", se ha sincerado en la misma entrevista.

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