Sentencian a detective en Hollywood a 15 años de cárcel

LOS ANGELES (AP). El detective privado de Hollywood Anthony Pellicano fue sentenciado a 15 años de cárcel por operar un plan de escuchas telefónicas que espiaba a los ricos y famosos.

El juez de distrito Dale Fischer también ordenó que a Pellicano, de 64 años, y a otros dos demandados se les decomisen dos millones de dólares en total.

Pellicano no mostró emoción cuando se leyó la sentencia. "He asumido la responsabilidad total y completa", señaló.

Fischer dijo que Pellicano se involucró en esas actividades delictivas al hacer el trabajo sucio de sus clientes de buena posición con la intención de utilizar los datos en disputas de varios tipos, incluso legales.

El detective fue encontrado culpable de 78 cargos, entre ellos el de intervención de líneas telefónicas, chantaje y fraude al sistema telegráfico, en dos juicios separados este año.

Los fiscales dicen que Pellicano intervino los teléfonos de estrellas como Sylvester Stallone y sobornó a policías para que buscaran información sobre los comediantes Garry Shandling y Kevin Nealon con el fin de obtener datos que pudiera usar en pleitos de corte legal y de otro tipo.

En total, 14 personas han sido acusadas con relación al caso, y siete de ellas, como el director John McTiernan y el ex presidente de Hollywood Records, Robert Pfeifer, se han declarado culpables de diversos cargos, desde perjurio hasta asociación delictuosa.

El abogado defensor Steve Gruel considera apelar la sentencia de Pellicano. Indicó que las autoridades intentaron obligar a su cliente a cooperar en una investigación y que al negarse trataban de castigarlo con una sentencia penal severa.

"Hace tres años querían que les diera pistas, pero no lo hizo y no lo hará", dijo Gruel.

Las autoridades investigaron las actividades de Pellicano durante tres años. En febrero del 2006 se dio a conocer una acusación formal, apenas días después de que el detective completara una condena de dos años y medio por poseer armas ilegales.

Durante el proceso, las autoridades presentaron a Pellicano como un delincuente con buenas relaciones, que operaba un lucrativo negocio cobrándole a sus clientes un pago no reembolsable a partir de los 25.000 dólares y que podía llegar a varios cientos de miles de dólares.

Las autoridades llegaron hasta Pellicano luego de que la ex reportera de Los Angeles Times Anita Busch encontrara un pez muerto con una rosa en la boca, junto con un letrero con la leyenda "detente", en su automóvil en junio del 2002.

El descubrimiento ocurrió luego de que escribió una serie de artículos poco halagadores sobre Michael Ovitz, quien había sido representante de estrellas y era cliente de Pellicano.

Busch, que camina con dificultad por una lesión en la cadera, habló antes de la sentencia y dijo al juez que ha sufrido de problemas físicos y emocionales por el espionaje de Pellicano, además de que ya no se dedica al periodismo.

"Fue una muerte lenta", dijo sobre las repercusiones del espionaje en su vida.

Varias figuras del sector de espectáculos relacionados con Pellicano, como Ovitz, el jefe del estudio Paramount Brad Grey y el abogado de artistas Bert Fields, no han sido acusados en relación con el caso y dijeron que desconocían las actividades de Pellicano.

Pellicano y cuatro acusados más, que de acuerdo con los fiscales lo ayudaron en sus planes, fueron condenados en mayo.

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