Timothée Chalamet también reniega de Woody Allen

Siguiendo el ejemplo de la veterana Rebecca Hall, que no dudó en deshacerse de todos los beneficios económicos que le reportó su trabajo en la película 'Vicky Cristina Barcelona' después de que la hija adoptiva de Woody Allen, Dylan Farrow, le acusara de haber abusado sexualmente de ella, el joven actor Timothée Chalamet -conocido por su papel protagonista en la aclamada 'Call Me By Your Name'- ha anunciado públicamente que donará en su totalidad el sueldo recibido por su participación en la película 'A Rainy Day in New York', el último filme del cineasta, para desligarse de alguna forma de su cada vez más controvertida figura.

"Me han preguntado en varias entrevistas recientes sobre mi decisión de trabajar en una película de Woody Allen el pasado verano. No puedo responder a estas cuestiones directamente por obligaciones contractuales. Pero lo que sí puedo decir es que no quiero lucrarme con mi participación en este filme, y por ello voy a donar todo mi salario a tres asociaciones: el movimiento 'Time's Up', el centro LGBT de Nueva York y RAINN [un organismo concebido para asistir a las víctimas de agresiones, violaciones e incesto]", reza un extracto del largo comunicado que ha emitido en sus redes sociales.

La elección de la recién creada campaña 'Time's Up', cuyo objetivo reside en concienciar a la opinión pública sobre la necesidad de poner fin a la discriminación y al trato vejatorio que sufren las mujeres en las relaciones laborales, así como proporcionar asesoría legal a quienes han padecido acoso o abusos sexuales; va directamente ligada al apoyo expreso que el intérprete ha venido dirigiendo a las víctimas desde que empezaran a salir a la luz los escándalos sexuales que pesan sobre personalidades como Harvey Weinstein o Kevin Spacey.

"Quiero estar a la altura y trabajar codo con codo con aquellos valientes artistas que luchan a día de hoy para que toda la gente sea tratada con el respeto y la dignidad que se merecen. Este año ha cambiado por completo la perspectiva desde la que veo y siento ciertas cosas. Ha sido un año emocionante y, en ocasiones, muy revelador y educativo", ha expresado en la misma nota.

Una de las lecciones de vida más importantes que le ha brindado al artista el último trimestre del año pasado, como asegura él mismo en su publicación, eso sí, sin mencionar directamente al propio Woody Allen, tiene que ver con la necesidad de cambiar la industria del cine desde dentro a tavés de decisiones profesionales que no contribuyan a perpetuar a los supuestos agresores en el poder.

"He aprendido a lo largo de estos últimos meses que un buen papel no debería ser el único criterio a considerar antes de aceptar un trabajo. Cada día lo tengo más claro, después de haber sido testigo del nacimiento de un poderoso movimiento cuyo objetivo pasa por el de poner fin a las injusticias, a la falta de igualdad y, sobre todo, al silencio", ha sentenciado.

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