Zachary Quinto hizo pública su homosexualidad en la universidad

Además de reemplazar al desaparecido Leonard Nimoy como el eterno señor Spock en la franquicia de 'Star Trek', el actor Zachary Quinto es uno de los más activos defensores de los derechos del colectivo LGBT, pues el intérprete nunca ha titubeado al hablar con normalidad de su homosexualidad.

Un paso que dio por primera vez en su época universitaria, cuando por fin se vio preparado para emprender "su propio camino"."La pregunta de cuándo supe que era gay y cuándo lo acepté son dos conversaciones muy diferentes. Siempre supe lo que había, solo que no estaba preparado para enfrentarme a ello. Salí del armario en la universidad, creo. Una vez que me pude liberar de la educación y el entorno tan conservador en el que me crié... Crecí en un ambiente bastante provinciano y católico. Creo que lo acabé de asimilar cuando estuve preparado para crear mi propia vida y explorar mi propio camino... Entonces empecé a entender y a aceptar mejor quién era", recuerda el actor en una entrevista al periódico The Guardian.

A pesar de lo que muchos pudiesen pensar, el estadounidense nunca ha visto su sexualidad como una faceta de su vida que defina en exceso su personalidad, hasta el punto de que nunca ha necesitado un "icono gay" que le ayudara a ganar confianza en sí mismo. "Creo que no tengo ningún [icono gay]. Es interesante. No sé. Supongo que parte de mí siente que mi sexualidad es uno de los muchos rasgos de mi personalidad y lo he integrado en ella a lo largo del tiempo. Nunca he creído que necesitase aspirar a convertirme en otra versión de mí mismo, estoy contento con cómo soy", reconoce el intérprete.

Aunque ahora es uno de los actores más activos en la esfera virtual, Zachary se alegra de haber podido vivir una infancia completamente alejada de la tecnología, lo que le permitió desarrollar una mayor sensatez de la que hubiese tenido si en ese momento hubiesen existido las redes sociales.

"Soy mucho más sano, y probablemente más sensato de lo que hubiese sido si hubiera tenido acceso a la tecnología de hoy en día cuando era pequeño. Como sociedad estamos más fracturados que nunca. Llevamos estos aparatos en nuestros bolsillos y los miramos cada 30 segundos. Es una pendiente resbaladiza", explica.

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