La fascinación de Andrew Garfield por los alucinógenos

Hay quien prefiere hacer yoga o meditar para conectar con su espiritualidad, pero Andrew Garfield tiene un hábito algo más controvertido. El actor británico no solo encuentra en las setas alucinógenas y la ayahuasca un tema de estudio fascinante, sino que confía ciegamente en su capacidad para lograr que quienes las consumen vivan experiencias psicodélicas y lleguen a comprenderse mejor a sí mismos.

"Creo que los alucinógenos son una manera interesante de explorar la propia conciencia de forma segura y ceremonial. ¡Pero no es algo con lo que se deba jugar! No es recreacional. Me refiero a que debe utilizarse para hacer una investigación de verdad. Me interesan mucho los descubrimientos que se han hecho utilizando este tipo de drogas. Es un campo fascinante", reveló en una entrevista concedida al portal The Talks, incluyendo una necesaria advertencia de que este tipo de sustancias no deben tomarse a la ligera.

Para alimentar su espíritu, el intérprete de 34 años también encuentra tiempo en su apretada agenda para ir a lugares de retiro, ya sea solo o con amigos. Relajarse lejos del ajetreo de las grandes ciudades es lo que le da energía suficiente para regresar más tarde a la estresante rutina de los sets de rodajes.

"Creo que estar en contacto con la naturaleza es quizás lo que más me ayuda a desconectar. Me permite escapar, estar tranquilo y todo ello en privado. Ya sabes, escapar de Londres, escapar de la ciudad. Lo que más me tranquiliza es ir al campo, a Oxford o a Big Sur, en California; estuve allí recientemente y me permitió recargar pilas y rejuvenecer", confesó también en la misma publicación.

Asimismo, los efectos curativos de estar al aire libre le han ayudado a construir también relaciones más sólidas con sus acompañantes."Mi padre y yo tenemos ahora una relación increíble, pero nos ha costado mucho.

La hemos construido juntos. Somos mejores amigos. Y no es que quiera ponerme sentimental, pero esta es la realidad. Nos ha llevado mucho tiempo llegar donde estamos ahora: conversaciones muy duras, trabajo intenso y coraje para afrontar y aceptarnos el uno al otro", explicó Andrew.

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