Con elenco latino vuelve a brillar "West Side Story"

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NUEVA YORK (AP). Pandillas de "anglos" y puertorriqueños vuelven a enfrentarse por la supremacía en el barrio latino de Manhattan y eso es buena noticia. Más de medio siglo después de su debut en Broadway, "West Side Story" (Amor sin barreras) sigue siendo el mejor musical con baile en la Meca del teatro.

Cinco décadas no han atenuado la extraordinaria coreografía de Jerome Robbins o la música de Leonard Bernstein y Stephen Sondheim que pulsa a lo largo de esta versión moderna de "Romeo y Julieta".

Si la reposición, que abrió oficialmente el jueves en el Palace Theatre, está a la altura del considerable potencial del musical, es otra pregunta.

La producción es dirigida por Arthur Laurents, responsable del libreto original del musical. Le hizo algunos ajustes al relato de Tony y María, jóvenes amantes con mala estrella de pandillas distintas en Nueva York, pero resulta algo superficial y lenta, aunque con algunas innovaciones sorprendentes. Y su impacto emocional se ve extrañamente atenuado.

No así los bailes de Robbins, que atrapan desde el mismo prólogo y explotan periódicamente durante la velada. Uno de tales detonantes es el Baile en el Gimnasio, en el que las pandillas rivales se enfrentan cara a cara en un caliente concurso; otro es "América", un saludo encabezado por la fervorosa Anita y otras chicas puertorriqueñas a su tierra adoptiva.

La coreografía de Robbins, recreada por Joey McKneely, define tanto a los personajes como la historia. Ejemplo de ello es el baile que acompaña "Somewhere", un himno por un mejor futuro, primero cantado por Tony y María y luego danzado por la compañía como expresión de esperanza.

Gran parte de esa esperanza la representa una radiante argentina, Josefina Scaglione, quien interpreta a María, una recién llegada a Nueva York, como la inocencia personificada.

Scaglione tiene una voz fuerte y pura y una presencia escénica victoriosa; una dulzura innata que nunca llega a ser empalagosa ni artificial.

Si la voz de Matt Cavenaugh no tiene la calidad etérea expuesta por Larry Kert, el Tony original de Broadway en 1957, lo logra particularmente en "Somewhere". Su saludable belleza, empero, contrasta con el personaje de pandillero de los Jets, grupo de blancos que molesta a los inmigrantes puertorriqueños.

Uno de los cambios de Laurents es el uso de español por parte de los miembros de la pandilla latina y sus chicas. ¿Sus razones? Darle al espectáculo una mayor dosis de realismo para reflejar con mayor autenticidad la diversidad de ambas pandillas.

El realismo nunca ha sido necesario para el éxito de "West Side Story". De hecho, aceptar la fantasía como realidad es el atractivo de la historia. Después de todo, vemos a duros pandilleros bailando coreografías extraordinarias.

Gran parte del diálogo de los Sharks y varias canciones de Sondheim fueron traducidas por Lin-Manual Miranda, autor y protagonista del exitoso musical latino ganador de varios premios Tony "In the Heights".

Los fanáticos de "West Side Story" que crecieron cantando los temas del musical no tendrán problema con el cambio de idioma. Otros quizás se sientan algo perdidos, particularmente durante los momentos no cantados. Pero la encantadora versión de María cantando "Siento hermosa" ("I Feel Pretty") no requiere explicación aun para quienes no hablan español, gracias a la cadenciosa melodía de Bernstein.

La mayor chispa de la noche le pertenece a un torbellino llamado Karen Olivo, cuya Anita sacude la acción cada vez que aparece en escena. Olivo, también egresada de "In the Heights", tiene una personalidad indeleble, una fuerza que impulsa a la mujer latina en el escenario.

Pero personalidad es algo que le falta a la mayor parte del elenco. Los líderes de ambos bandos, interpretados por Cody Green (la pandilla anglo de los Jets) y el venezolano George Akram (la banda puertorriqueña de los Sharks), parecen extrañamente indistintos una vez que salen de la pista de baile y entran en la historia de Laurents.

Los escenarios vagamente impresionistas del diseñador James Youmans son oscuros, urbanos, multiuso. Gran parte de la acción transcurre bajo el siniestro fondo de un puente. Y, por supuesto, está el inevitable balcón, donde Tony y María cantan "Tonight".

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