Ser miss, un trampolín para ascender en el mundo laboral

Quito (EFE). Ser reina de belleza catapulta a muchas mujeres a un fulgurante éxito en el plano profesional, saltando de la pasarela a la televisión, al cine, a ocupar altos cargos en empresas e incluso a meterse en política, lo que prueba que en algunos casos haber sido miss supone todo un trampolín.

Lo atestiguan ejemplos en todo el planeta, desde la India, donde Aishwarya Rai, Miss Mundo'94, es la estrella de la industria cinematográfica de Bollywood, hasta Venezuela, donde la que fuera Miss Universo Irene Sáez fue gobernadora de una demarcación y es miembro de la junta de directores de la empresa BancGroup Colonial.

Este fenómeno también se da en Italia, donde ejerce como ministra de Igualdad de Oportunidades Mara Carfagna, quien llegó a la política de la mano del primer ministro, Silvio Berlusconi, tras haber participado en el concurso de Miss Italia en 1997.

"Un reinado te abre unas puertas por una características físicas, pero necesitas una habilidad para poder hacer de ese año los siguientes veinte de tu vida", explicó a Efe María Sol Corral, Miss Ecuador '84 y actual vicealcaldesa de Quito.

Corral llegó a la política tras estudiar una maestría en Imagen y asesorar al presidente del país, Rafael Correa, en las elecciones de 2006.

De esta forma, atrás dos décadas dedicada a ser presentadora de televisión, actriz en telenovelas y a formar una familia, pues en sus palabras, el éxito se basa en la capacidad de "reinvención".

También es decisivo saber aprovechar la agenda de contactos y la popularidad que te proporciona un año en el trono, según Corral.

"Dejas de ser una 'fulanita de tal' y te conviertes en ex-reina de Quito. Las que son más lanzadas saben aprovechar el momento", apuntó Ángela María Restrepo, Reina de Quito en 1978 y presidenta de la Fundación Reina de Quito.

Con cincuenta años de historia, el certamen conjuga belleza con espíritu altruista, pues la ganadora debe asistir a actos sociales de todo tipo y llevar a cabo obras caritativas durante su reinado.

Posteriormente, muchas misses dan el salto a la pequeña pantalla, como la presentadora estrella de CNN en Español y antigua Miss Colombia, Ángela Patricia Janiot.

"Para mí el reinado fue la pasantía (la beca) más espectacular de mi vida. Además aprendes, creces profesionalmente y conoces a mucha gente importante", señaló Gabriela Galárraga, una presentadora de noticias local y exmiss de Quito.

Las candidatas de este año a ganarse el título de la mujer más bella de la ciudad anhelan la corona por todo lo que supone.

"Desde ahora ya nos estamos labrando un futuro, y como experiencia ha sido hermosa", afirmó Glenda Endara, que con 19 años es una de las doce aspirantes al trono y fue elegida de entre unas 300 quiteñas.

"Ahora estudio diseño de modas y me gustaría dedicarme a algo así o a modelo", dijo la también candidata Selena Vélez, de 20 años.

Vélez podría seguir los pasos de la actual Miss Universo, Leila Lopes, quien cambió Angola por Nueva York tras ser coronada y ya ha anunciado que está trabajando en su propia línea de ropa. Pero no todo es de color de rosa en el mundo de 'las más bellas' y en ocasiones su apariencia es también un contratiempo, afirman.

"Mis méritos no cuentan, siempre contará más el color mi pelo que mi trabajo. Pero ya estoy acostumbrada, esto no me mortifica", dijo Corral, quien forma parte del movimiento oficialista Alianza País.

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