Las modelos negras desaparecen de las pasarelas

PARIS (AFP) - Se llamaban Mounia, Naomi, Katoucha, Iman o Alek: reinas de las pasarelas desde los años 80 junto a sus colegas blancas, las modelos negras han desaparecido prácticamente de los desfiles de moda, excluidas por una ola de jóvenes beldades rubias venidas de Europa del Este.

En vísperas de los desfiles de alta costura para la temporada otoño-invierno 2008-09, que empezarán el lunes próximo en París, profesionales de la moda consultados por la AFP confirman esa tendencia.

"Pedí a las agencias (de maniquíes) modelos negras para nuestro próximo desfile", pero "no tienen", afirma el diseñador Mario Lefranc, de la firma Lefranc-Ferrant. "¡Estoy harto de rusas rubias!", exclama, antes de explicar que "evidentemente, están de moda las rubias con ojos azules".

"En este momento hay que hacer un esfuerzo. Las agencias no nos proponen modelos negras", opinan también colaboradores del diseñador Jean-Paul Gaultier, que ha promovido siempre la diversidad (de raza, pero también de edad y de corpulencia) en sus desfiles. Desde hace unos años, "es una verdadera invasión de chicas de Europa del este, de esos cánones de belleza".

La historiadora de la moda Lydia Kamitsis estima que "en estos tiempos en que la la diversidad es promocionada y mucho más aceptada", lo lógico sería que esa diversidad se viera en las pasarelas, pero "es exactamente lo contrario lo que ocurre".

Hasta los años 60 "el ostracismo y el racismo estaban todavía muy presentes", había "una especie de uniformidad y de preeminencia de la raza blanca", recuerda la historiadora.

A mediados de los años 60 hubo una "ruptura radical" que hizo que "se utilizaran maniquíes negras en primera plana de las revistas y también en los desfiles. Fue entonces un verdadero escándalo", agrega. En esa época, creadores de moda como Yves Saint Laurent y Paco Rabanne fueron los primeros que hicieron desfilar modelos negras.

En los años 80 hubo una "explosión de la diversidad", con "modelos de todos las culturas, de todos los formatos". Lamentablemente "todo eso desapareció progresivamente para regresar a esta uniformidad y esta preeminencia blanca que vemos hoy", señala Kamitsis.

En su opinión, este fenómeno se debe a que "se está menos en una lógica de creación que en una lógica de marcas, de productos", que implica "una suerte de desdibujamiento de la personalidad de la modelo en beneficio del producto".

Hubo periodos en que los creadores de moda tenían la voluntad de inscribirse en su sociedad, de representarla, de promover la diversidad, recuerda la historiadora. Diseñadores como Azzedine Alaïa y Jean-Paul Gaultier quisieron "romper el molde de los cánones de belleza".

Pero hoy, en cambio, "hay una tendencia general a fundirse en una cierta uniformidad, una neutralidad", porque el campo de acción de los diseñadores está "muy restringido por las estrategias de marketing" y la voluntad de no asumir ningún riesgo.

Además, "para la moda, los mercados llamados emergentes, como China y Rusia, o los países árabes, son sociedades que tienen la reputación de ser poco propensas a la mezcla cultural" y "la modelo blanca aparece sin duda como el mejor comodín para convencer a esas clientelas", estima.

"Hay que vender", resume Renée Dujac-Cassou, directora de la agencia de maniquíes Crystal. Y "lo que hoy hace soñar a la gente es la rubia con ojos azules. Es así de simple", afirma.

"La bella africana ya no hace soñar a nadie, como tampoco una princesa tibetana o una princesa china", recalca.

Dujac-Cassou afirma que es por eso que la proporción de modelos no blancas en las pasarelas "será siempre sumamente limitada".

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